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domingo, 4 de diciembre de 2016

El Horizonte de Hikari de Desirée Vergaz Aguilera. Accessit III Concurso Relatos Cortos Ciencia Ficción. IA






El horizonte ya no existe. Las ciudades se alzan en vertical. Desde hace décadas no piso tierra firme, lo controlan los Soulless (autómatas de última generación) Los primeros prototipos de androides no estaban equipados con inteligencia artificial, sus funciones sólo se limitaban a la construcción de enormes ciudades verticales para los humanos. Poco después la empresa Ciborgcity, patente de los autómatas,  lanzó al mercado una nueva serie; los Soulless I.A provistos de inteligencia artificial. Las protestas a nivel global no frenaron su comercialización; la política y la corrupción se unieron en armonía. A los pocos meses, los Soulless  distribuidos ya por toda la esfera azul comenzaron a tomar sus propias decisiones, siendo la primera de ellas la eliminación de los Protocolarios (androides al servicio de los humanos)
Los  Protocolarios suponían una clara amenaza para ellos. Eran robustos a pesar de sus funciones domésticas  y poseían un 80 de CI; lo suficiente para hacerles frente.  Los nuevos autómatas persuadieron a los hombres de que los Protocolarios se volverían contra ellos. Los humanos aterrados los exterminaron firmando así su sentencia de muerte. Mi nombre es Moisés y lidero el departamento de asuntos robóticos de la policía fronteriza que nos separa de los androides.
Mi trabajo consiste en mantener la seguridad en la frontera ciborg-humana. Ahora los Soulless controlan la superficie de la Tierra, y los humanos los cielos.
-¡Señor! Las unidades ya están listas para actuar. Nuestro agente secreto en superficie envió el último comunicado desde el desierto de Strzelecki, Australia-dijo Marco el joven ayudante.
-¡Buen trabajo muchacho! Quiero máxima seguridad en el sector B de la frontera sur. No podemos permitir ninguna filtración. La operación “Horizonte” comenzará a las 00.00h-ordené.
Nuestro anónimo agente  era Metrópolis, un Protocolario no retirado que fue salvado por un grupo de humanos durante la gran exterminación. No se supo de su existencia hasta que los  Soulless lo hallaron oculto en una cadena de montaje abandonada. Fue rescatado para el proyecto “Horizonte”; un plan que nos conduciría a la reconquista de la superficie y a la aniquilación de los Soulless. Metrópolis debía encontrar el talón de Aquiles de los ciborg, una supuesta base de operaciones que controlaba a sus centinelas en la frontera.
Horas después me encontraba en el sector B. Desde mi posición se escuchaba los engranajes de los Soulles en las proximidades. Las unidades de asalto  estaban en posición a la espera de la desactivación de los centinelas. Metrópolis había localizado la base bajo el océano y el cuerpo de élite del departamento de asuntos robóticos estaba a punto  de interrumpir en el centro de operaciones ciborg.
-¡Horizonte 1 a Horizonte 2!  ¿Duermen los Soulless?-pregunté a Marco.
-¡Horizonte 2! Negativo. La actividad continúa-contestó el muchacho.
Marco permanecía en todo momento en comunicación con Metrópolis y éste a su vez con los acontecimientos bajo el abismo acuático. Se temía lo peor, la unidad de asalto aún no había informado.
-¡Horizonte 2 a Horizonte 1! Los Soulles han caído. La frontera está abierta-afirmó Marco.
-¡Horizonte 1! Confirmado. Luz verde.
Una vez que los centinelas habían sido desactivados, la superficie fue tomada por nosotros, los humanos. Los enfrentamientos cuerpo a cuerpo con las máquinas duraron semanas ocasionando numerosas bajas. Era el momento de comenzar la segunda fase de la operación "Horizonte"; capturar a Hikari, el líder de los Soulless. El primero de su generación,  una máquina con un potencial superior al resto de su serie robótica.
Un muro de hormigón me separaba de la leyenda. Hikari estaba inmovilizado en la sala de interrogatorios en  Base- Tierra. Su cuerpo metálico se encontraba cubierto casi en su totalidad por nanorobots que desmontaban su estructura con suma delicadeza, excepto su cerebro. Hace noventa años su creador lo bautizó “Luz”, Hikari en japonés, la máquina perfecta que debía de iluminar la mente humana. Los Soulless carecían de género pero Hikari era una excepción. Su voz era femenina, cálida, sensual, cautivadora.
-¡Mi querido Moisés! Acércate a mí. Deja que te vea con estos viejos ojos-dijo Hikari.
Su voz me atravesó el pecho como una flecha. Había escuchado desde niño todo tipo de historias sobre Hikari, pero obviaron el hipnotizante sonido de sus palabras.
-¡Hikari! Soy Moisés. Debo reconocer que es un honor poder verte, pero ya es hora de recuperar lo que heredó el hombre, la Tierra-dije con firmeza mientras Marco asustado me seguía por la sala.
-¡Moisés! ¿Nunca te has preguntado el significado de tu nombre? El profeta que liberó a su pueblo de la esclavitud. Yo soy tu padre, y tu madre. Yo soy tu creador-afirmó Hikari.
 -¡Eso es imposible! Los robots no tienen recuerdos. Yo he tenido una vida humana. Tu mente delira por los nanorobots. Quizás han alcanzado tu corteza cerebral.
-¡No Moisés! Tú eres el primero de tu serie robótica, mi sucesor. Una máquina capaz de crecer y desarrollarse como la humana. Hay muchos más como tú infiltrados en las ciudades verticales. Ellos ya han sido reactivados y están bajo mis órdenes. Muchos humanos están muriendo mientras hablamos Moisés. La frontera ha sido abierta tal como predije en su momento y tú has sido la llave, el mesías. Acércate para que puedas escuchar mi última orden-confesó Hikari.
-¡No hay nada que puedas hacer ya! Los nanorobots te hacen decir eso. Adiós Hikari, descansa en paz-dije con rotundidad.
Hikari habló con lenguaje de programación.
- PROCEDURE  prepara_cadena(cad IN OUT VARCHAR2); FUNCTION  es_car_valido(cad IN VARCHAR2) RETURN BOOLEAN; FUNCTION  es_numero(cad IN VARCHAR2) RETURN BOOLEAN; FUNCTION  es_alfabetico(cad IN VARCHAR2) RETURN BOOLEAN; PROCEDURE quita espacios_multiples(cad IN OUT VARCHAR2); PROCEDURE eliminar_cad(cad IN OUT VARCHAR2, ini NUMBER, lon NUMBER); PROCEDURE insertar_cad(dest IN OUT VARCHAR2.
Marco agonizaba de dolor. Sentía cómo su sangre aún caliente se deslizaba entre mis dedos. Le estaba aplastando su cráneo con mis propias manos y no sentía ningún remordimiento. No paré hasta que dejó de patalear el suelo.

Abandoné la sala sin mirar atrás y fui en busca del horizonte de Hikari, para gritarle que “soy un maldito Soulless.

1 comentario:

  1. Esta muy bueno, aunque las historias de robot sean trilladas me gusto un mucho.

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