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sábado, 22 de octubre de 2016

A quien corresponda




Las dos primeras décadas del siglo XXI fueron las más prolíficas, en el desarrollo tecnológico, de la historia de la Humanidad. Los descubrimientos en el campo de la mecánica cuántica y la comprensión de la ciencia por parte de la población, generó un pico de demanda social hacia los científicos para que nos pronunciáramos sobre los viajes en el tiempo.

La gente quería saber si sería posible conocer a sus antepasados, si su enfermedad mejoraría, si los hijos tendrían un buen futuro, si les iba a tocar la lotería, si los dinosaurios desaparecieron por el choque de un cometa…

Hicimos todas las especulaciones, simulaciones y experimentaciones posibles.  Desgraciadamente, la física fue tozuda no queriendo cambiar sus leyes.
Extenuados por el esfuerzo, sentenciamos:
"Las teorías de viajes en el tiempo no son más que eso, teorías. El pasado es pasado y es imposible volver a él. El futuro es futuro y es inalcanzable”.



En aquellas reuniones, algunos defendíamos otras alternativas para los viajes al futuro. Recuerdo el último rifirrafe:

—El futuro no está creado y existen infinitas posibilidades, infinitos caminos que se desarrollarán de infinitas formas y no los hemos descubierto. Hoy por hoy, viajar al futuro es imposible, aunque existe otra posibilidad. —No era la primera vez que utilizaba mi argumento, pero la comunidad ya estaba derrotada por las evidencias.

—Amigo Isaac, el futuro es influenciable por los hechos que acontecen, puede moldearse superficialmente, pero siempre surgen interacciones que modifican el comportamiento del tiempo y lo convierten en impredecible. Por eso es imposible ir al futuro. —El doctor González utilizaba las conclusiones a modo de dogma.

Yo me defendía.
—No hablo de máquinas, ni de entrelazamientos cuánticos, ni cuerdas cósmicas, ni agujeros de gusanos, ni pliegues del espacio - tiempo. Tampoco hablamos de leyes imposibles de ejecutar. Hablo de cerrar los ojos y abrirlos cientos de años más tarde. Un viaje unidireccional sin posibilidad de retorno al pasado.

Y me replicaban.
—Tu y ese imposible despertar en el futuro. De todas formas, ¿de qué nos serviría, ahora en el presente?
A pesar de tener la respuesta preparada, me tomé unos breves instantes para observar los ojos del doctor, intentando penetrar en su mente, hundir mis manos en su cerebro y abrírselo hacía nuevas perspectivas. A pesar de la imposibilidad, no ceje en el empeño.
—A nosotros no nos servirá de nada, ni siquiera tendremos certeza del éxito. —Regresé al silencio unos segundos mientras giraba 360º mirando a todos los reunidos sin ver a nadie. Quería empujar mis palabras hacia sus cerebros, deseando una convergencia de todas esas mentes brillantes hacía mi argumento y convertirlo en un punto en común. —Les servirá a ellos, dispondrán de la experiencia directa de nuestras vivencias y especulaciones en el siglo XXI. Tendrán una historia viva del pasado y un análisis real de aquel presente. Un aviso de lo que nos preocupaba para el futuro, su presente. Así, tal vez, ellos podrán dirigir su futuro.

—Isaac, tu viaje al futuro es un suicidio sin paliativos.

Esas fueron las últimas palabras que escuche del doctor González, me expulsaron del gabinete de asesores de la Organización Mundial de la Ciencia, en ese preciso instante.



Me largaron, pero no estaba derrotado. Recluté a un reducido equipo de “creyentes” que me ayudaron en mi empeño de ser el primer viajero al futuro.

Gracias a Spacex Corporation, desarrollamos una cápsula espacial que se lanzó hacía la órbita del asteroide 2016 HO3 el 14 de febrero del año 2018. En su interior un vaso Dewar para la criopreservación humana cedido y adaptado por Alcor Life Extension Foundation. Diseñado específicamente para albergar dos cuerpos completos de personas sumergidas en nitrógeno líquido a 77K (–196 °C).
El cuasi-satélite de la Tierra, 2016 HO3 era perfecto para nuestros planes, nunca se alejaría más de 100 veces la distancia entre la Tierra - Luna y su órbita sería estable durante cientos de años.

No hubo mucho tiempo para experimentaciones y teníamos muchas cosas que resolver si queríamos “volver” quinientos años más tarde.

Se crearon cinco equipos de trabajo, basados en la reanimación y coordinados por mí:

El primero se centró en la reparación de los posibles daños por falta de oxígeno.
El segundo eliminó la toxicidad de los crioprotectores.
El tercero evitó las fracturas ocasionadas por la tensión térmica.
El cuarto desarrolló la congelación de tejidos no vitrificados correctamente.
El quinto trabajo sobre la regeneración exhaustiva de tejidos.

Creamos nanomáquinas y nanopartículas, ensambladores moleculares, reparadores estructurales… una cantidad inmensa de organismos y dispositivos microscópicos que nos restablecerían la estructura celular y química a nivel molecular, antes de la recuperación térmica.



Lo conseguimos, yo soy la prueba viviente de que el viaje al futuro es/fue posible.
En el año 2018 tenía treinta y ocho años y hoy, según lo que se lee en las pantallas, en el año 2518 sigo teniendo los mismos años, pero quinientos años más viejo.

Fatalmente, un éxito no completo.
Mi compañera no ha sobrevivido y su vaso Dewar solo contiene restos óseos de lo que fue una persona, no sé lo que ha ocurrido, pero tampoco lo investigaré ni lo podré compartir con la humanidad del futuro, el futuro tomó una senda sin futuro y yo con él.



Fin de la grabación con destino “A quien corresponda”

6 comentarios:

  1. woooo!!!
    me gusto mucho
    tiene continuación o alguna precuela
    me recordó un poco a textos que indican que el "tiempo" siempre lucha para que pase lo que esta predestinado, se podrán tomar miles de caminos pero el resultado final siempre será el mismo.

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    1. Gracias por leerlo y opinar, Carlos. No hay precuela ni continuación, pero no descarto utilizar parte de este texto para un relato más largo.

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    2. Me gustan los relatos en primea persona, los finales abiertos y no tanto lo técnico como lo filosófico. El tuyo tiene un poco de todo. Encontrar un estilo es lo más difícil. Vas por buen camino,resaltaría del mismo la ingenuidad;no lo tomes a mal es parte de tu forma de escribir y me gusta(o yo soy un degenerado retorcido).Recuerdo uno de los antigüismo: el robot sexual ahí me sorprendiste. Como dicen por ahí arriba da para más.

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    3. Gracias por leerlo y opinar, Luis. Tal vez lo alargue o forme parte de otro relato. Le daré una vuelta.

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  2. Hola Jose. Creo que este relato sería fantástico para grabarlo como cortometraje. Mientras lo leía me imaginaba el corto. También creo que tendría muchas posibilidades de presentarlo algún concurso pero más extenso. Me ha hecho sentir la ciencia ficción pura y dura al leerlo. Tu madurez como escritor va dando sus frutos. Saludos! Desirée

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    1. Gracias por tus palabras y tu tiempo. La verdad es que se queda en la recámara para un futuro "crecimiento". Este relato y el de "Mutación" son los que más me gustan de los que he escrito. Saludos.

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