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domingo, 10 de julio de 2016

OBSERVACIONES DESDE LA VENTANA. LA DORADA ASESINA





Al borde del quicio de la ventana aparece una pequeña araña. 
Tiene mucha prisa.
Su entramado invisible ha atrapado a un insecto soldado. 
Salta sobre su presa y consigue voltearlo en un perfecto ippon. 
El insecto sabe que, boca arriba, sus posibilidades de seguir viviendo son mínimas e intenta hacer valer su corpulencia para recuperar la verticalidad. 
La superioridad del pequeño arácnido durará poco y se pone a trabajar en un estudiado ritual. Su abdomen segrega un fino y pegajoso hilo blanco con el que une las extremidades de su captura. El soldado imprime más violencia en los movimientos, pero el amarre hace su trabajo a la perfección. 
La araña interrumpe su labor, levanta sus patas delanteras y arremete contra la cabeza de la presa, alza su cuerpo como un escorpión e inyecta el veneno paralizante. 
Tras unos segundos, se separa de su botín y analiza su labor. Insatisfecha emprende otra carrera alrededor del indefenso animal creando una malla que lo fija al suelo.  

Un ligero siseo parece escapar de la escena, tal vez es el capturado que grita con todas sus fuerzas o el atacante que acompaña el baile con cantos ancestrales. 

La araña interrumpe su danza saltando a la cabeza del vencido. Clava sus fauces y vuelve a inyectar más veneno. Mueve el cuerpo, más y más rápido, más cercana al éxtasis.  
Suelta la cabeza y observa paciente. 

Pequeñas convulsiones sustituyen a los movimientos que buscan libertad. 
Paralizado, el insecto siente como la araña teje ese maldito hilo blanco, que sale del abultado abdomen. 

El pequeño arácnido parece descansar sobre su captura hasta que baja de ella para cortar las fijaciones al suelo y empujar el ovillo hasta la pared cercana.

El insecto seguro que maldice su suerte:
—Asqueroso mutante.

martes, 12 de abril de 2016

CHINA





La noche le relaja, pero no tanto como para desatender la conducción de su megacamión. Sonríe. La entrega de los hubots en la base de lanzamiento espacial de Bayer, en Gibraltar, ha sido realizada sin demoras.

Jos recuerda cuando le encargaron el trabajo.
Su amigo de correrías de la adolescencia, Walhamm, contactó con él después de muchos años sin relación. Le contó que trabajaba en la multinacional Bayer, en la división Moonbot, que se dedicaba a la fabricación de robots para el trabajo en el exterior del planeta y concretamente en la extracción de regolito en la Luna. Walhamm le encargó el transporte de doscientas unidades de hubots desde Barcelona a Gibraltar. Un trabajo bien remunerado que le permitiría una cierta estabilidad económica en los próximos meses.
Como agradecimiento personal, Walhamm le regaló un pendrive.
—Jos, este regalo es por los viejos tiempos. No lo conectes hasta que estés de vuelta. —Sonríe pícaramente. Esa sonrisa que bien conocía Jos.
Jos guardó el pendrive en su bolsillo y se despidió de su amigo.

Ha llegado el momento. Jos conecta el pendrive y la holopantalla se despliega. Walhamm sale en primer plano:
—Hola amigo, este regalo servirá para relajarte. Te lo mereces por tu trabajo bien hecho. Es una entrada al Club XXX en Zaragoza. Además, participarás en el sorteo para tirarte a China, la hubot sexual más deseada de Europa. —Un código aparece en pantalla—. Debes escanear el código con tu teléfono móvil. Por los viejos tiempos, Jos. —Walhamm, se despide guiñando un ojo.

Jos sigue absorto en la conducción. Cuando reacciona, inicia un monólogo.
—¡Mierda! La madre que te parió, Walhamm. No debo ir.
Respira profundamente y sigue reflexionando.
—Pero, una canita al aire con autocontrol no me vendría mal.
Intenta dispersar la idea observando la foto de su mujer e hijos que tiene en la cabina.
—La tentación es fuerte, pero la venceré —dice para sí.

Horas más tarde, llega a Zaragoza, al parking automático del Club XXX. Baja del megacamión y se dirige a la entrada mientras su vehículo desaparece hacia el hangar del aparcamiento.

En la puerta de acceso, los porteros golpean a un muchacho.
Jos sigue su camino. Uno de los gorilas de la entrada le bloquea el paso.
—Aquí solo se accede con invitación —dice poniendo la mano en su pecho.
Jos observa como la mano izquierda del tipo comienza a cerrarse hasta convertirse en un mazo.
—La invitación está en mi móvil. —balbucea mientras lo saca de su bolsillo.
El gorila le arranca el móvil de sus manos y lo acerca a un cuadrado de la pared. El cuadrado se ilumina de color verde. La cara del gorila muestra un simulacro de sonrisa.
—Mil disculpas, señor Jos. Puede pasar. Que disfrute de la visita.
El tipo se aparta cediéndole el paso y, a su vez, le libera de la presión en el pecho.
La puerta se abre sola y asoma un hubot que parece hecho a retales con una bandeja.
—Hola Jos. Tu invitación incluye estas ampollas y pastillas. —Los sensores del hubot detectan un cambio en las facciones de Jos y reacciona —No te preocupes, están numeradas y controladas; no están adulteradas. Feliz estancia y suerte.
Jos se guarda, las tres ampollas y las tres pastillas en el bolsillo,
Con el rostro serio comienza a bajar la rampa. El calor y el hedor que le llega le hace pensar en la bajada al infierno.
El pasadizo cambia su luz blanca y brillante, por una más tenue a media que desciende de nivel. La música machacona ya es atronadora. Las luces de colores y el humo aparecen al fondo. Jos comienza a sudar. Sus ojos le pican y se enrojecen. Se toma la primera ampolla junto a la primera pastilla.
Cruza la pista dirigiéndose a la barra.
Sin mirar a nadie, pone su dedo índice en la pantalla de la barra y solicita su bebida. Inmediatamente aparece una mujer semi desnuda con un vaso en una de sus manos. Su piel brilla. Sus pechos tienen una especie de cazoletas, que cubren los pezones, de color rojo fosforescente. Sus labios son verdes, como su pelo, y su sexo está rodeado de una carcasa anti violación sujeta a la cintura. Se contonea sensualmente y su voz es dulce y directa al cerebro.
—Hola Jos, aquí tienes tu copa —dice mientras se acerca hasta no dejar distancia entre ambos—. Si no tienes fortuna en el sorteo yo te lo hago gratis y “natural”. —Mientras le susurra en el oído, le soba el pene por encima del pantalón. La chica se separa ligeramente y le da un beso en los labios, intercambiando fluidos.
Se aleja. Jos mira su culo. La chica, las pastillas, las ampollas o las tres cosas juntas le han provocado una erección que amenaza con perforar sus pantalones. La testosterona alcanza niveles demasiado altos. Bebe la copa de un trago y se va al baño a masturbarse.

Algo aliviado, se toma otra ampolla y otra pastilla.
Regresa a la pista justo en el momento en el que la música deja de sonar y un tipo feo, gordo y calvo, sube a la tarima central y coge el micro.
—Estimados señores. Es un placer para mi club presentaros a China.
Aplausos y silbidos reciben a una estilizada y curvilínea chica que aparece tras los focos. Su contoneo es simétrico y acompasado, felino. Su cara aniñada, con ligeros rasgos orientales. Su pelo rubio brillante, media melena. Sus pechos redondeados, ligeramente erectos; sus oscuros pezones apuntan hacia delante, desafiantes. Un pequeño slip le cubre el sexo. Al llegar a la altura del calvo se detiene con las piernas ligeramente abiertas, acabadas en unos tacones que parecen unidos a su piel, estilizando aún más su figura.
—Señores, esta es China, —ella levanta los brazos—, el objeto del deseo sexual más brutal de Europa y hoy puede ser para alguno de vosotros. Ir preparando vuestros códigos y suerte.
El tipo se retira ante el clamor de los insultos y aberraciones que sueltan los clientes.

La música vuelve a invadir el ambiente. China comienza a moverse, a bailar. Sus pies parecen no tocar el suelo. Su cadera realiza movimientos imposibles, hacia delante y atrás, hacía derecha e izquierda, rápidos, lentos. Sus ojos brillan y sus labios se redondean como si fuera a recibir las embestidas de un pene.

China se acerca al público. estos gritan como hienas antes del ataque, pero Jos no los oye. 
Algunos de los asistentes no aguantan la carga sexual del espectáculo y sacan su pene buscando donde meterlo. Otros masturban a sus vecinos.
Un tipo se acerca a Jos y le intenta bajar los pantalones. Jos aparta al hombre de un empujón y mira a China. Ella le ha visto y no aparta la mirada de él. Jos, eyacula sin tocarse. La última ampolla y la última pastilla entran en su boca casi sin darse cuenta.

Su móvil se ilumina de color verde y vibra. Un foco rojo tiñe su cuerpo. Se hace el silencio. Es el ganador.
Impulsado por el resorte de los estupefacientes y la excitación, se lanza a la tarima. Se acerca a China y le arranca el slip. La empuja hasta dejarla a cuatro patas. Se baja el pantalón y allí mismo la posee. La música vuelve y la gente regresa a la realidad. Gritan:
—Más fuerte, dale más fuerte.
—Queremos sangre…
Jos, detiene las embestidas al culo de China. Se sube el pantalón y carga con ella en su hombro. Una luz se enciende iluminando un pasadizo señalizando el camino.

La puerta de la habitación está abierta. Jos arroja su carga contra la gran cama. Se arranca la ropa y agarra a China por el pelo llevando su cabeza hasta su pene. China ya sabe lo que va ocurrir y prepara su boca y garganta. Jos embiste con toda su fuerza contra la garganta de China, segundos después se corre.
Insatisfecho, vuelve a empujarla dejándola boca arriba. Le abre las piernas hasta desgarrarlas ligeramente, se tira encima de ella, muerde sus pechos hasta reventarlos y empuja, empuja, empuja…
Jos, hace tiempo que está ausente, un animal inmisericorde ocupa su carcasa humana.
La pierna izquierda de China cruje por las brutales embestidas de Jos. China no se queja, asume su papel y le pide más. Jos repara en ello y tira de la pierna para voltearla. Su miembro enhiesto ensarta el culo de la hubot y Jos empuja, empuja, empuja.
China enrojece, sus labios se amoratan, sus oídos y nariz supuran un líquido verde que también aflora en su entrepierna. Jos vuelve a eyacular y aparta a China con toda su fuerza, estrellándola contra la pared. La cabeza de la hubot cruje y sus ojos se cierran. Jos detiene su furia y mira a China, tendida en el suelo en una posición imposible, con las piernas muy abiertas, rígidas.
El animal se marcha y Jos regresa. Como si acabará de aparecer en la habitación, mira a su alrededor. La cama, el suelo y la pared están llenas del líquido verde que rezuma de China. Él también esta pringado.
—¿Qué he hecho? —Jos se agarra la cabeza y se arrodilla.
Se incorpora. Recoge los restos de sus ropas. No puede apartar la mirada de China. Lo que queda de su juguete roto. “Eso es. El juguete se ha roto. Es una máquina”, se dice mientras sale corriendo de la habitación.

Su megacamión le espera. Arranca y entra en el túnel de la autopista. Jos sigue llorando.
—¡Ella es una máquina! —grita mientras gira el volante violentamente hasta golpear contra la pared.


El dueño del club entra en la habitación de China. Sonríe.
—Ese hijo de puta se lo ha pasado en grande —dice, mientras se agacha para valorar los daños del hubot. Saca su móvil del bolsillo y lo dirige a su boca
—¡Recuperación de hubots! —dice.
Unos segundos más tarde, el contacto se produce.
—Enviamos una unidad de recogida.


Alex sabe que hoy irá a dormir tarde. En la camilla del laboratorio, el servicio de recogida ha depositado un hubot para una reparación. Alex aparta ligeramente la sábana y ya no importa el cansancio que arrastra. Vuelve a tener en sus manos a China, la hubot sexual más impresionante jamás fabricada.

Retira completamente la sábana y observa los destrozos de China.
—Pobrecita —dice mientras pulsa en la pantalla de la camilla para escuchar el informe. Aunque no sea necesario.
“Hubot procedente del Club XXX. Precisa cambio de la dermis en su totalidad. Reparaciones en el miembro inferior izquierdo. Reajuste de las articulaciones de la pierna izquierda. Probable cuello roto. Ligeras supuraciones en oídos, nariz, vagina y ano. Precisa complementación de fluidos. No se observa nada más en una primera exploración. Se adjunta back up para su reprogramación en caso de ser necesario”

Los ojos de Alex intentan retener las lágrimas. China está destrozada.
Se dirige a la pared que hay detrás de la camilla y abre dos de los enormes contenedores. Los empuja hasta la camilla. Junto a ésta deposita el maletín de herramientas. Conecta a China con su computadora para monitorizarla.

Alex retira la dermis de las piernas con extremo cuidado hasta que afloran las averías. Afortunadamente la pierna derecha supera los test de movimiento, pero la izquierda no. Separa la pierna y retira la cadera. Del contenedor extrae una articulación y sustituye la dañada. Desde el otro contenedor coge una bolsa con solución acuosa de protección temporal para reforzar la unión. Alex vuelve a unir las partes y realiza el test de movimiento con éxito.
Estira y repone la dermis hasta cubrir todos los desperfectos. Vuelve a introducir la mano en el contenedor para extraer otra bolsa con un líquido transparente. En la etiqueta pone: “Complemento dermis experimental. Grafeno”. Perfora la bolsa y aplica esa especie de silicona en los dos miembros inferiores, desde la cadera hasta los dedos de los pies. Con una segunda bolsa completa la aplicación en el resto del cuerpo.
Ayudado por la grúa que hay encima de la camilla, voltea el cuerpo de China y acaba la aplicación de la dermis experimental.
—Ahora serás más fuerte —dice con rabia.
Con el escalpelo secciona, ligeramente, la nuca de China y extrae el conjunto de discos que forman el cuello. Algunos están rotos y otros desplazados. Cambia el conjunto completo soldándolo a la columna.
 
Varias horas más tarde, Alex admira el cuerpo reparado de China. El chico ha consolidado una admiración por la chica, un cariño… ¿amor?
Solo queda la reprogramación. Desestima el back up. Esta vez utilizará una aplicación desarrollada por él (un prototipo para el ejército). Pulsa la tecla y la transferencia se inicia.

China despierta. Alex la mira con dulzura. Ella se levanta, sonríe. Se dirige hacia su salvador y le coge su cabeza. Con cariño acerca su cara a la de Alex y sus labios se unen. La hubot se separa de Alex y sonríe. Las manos de China siguen en la cabeza de Alex, presionan ligeramente, como si masajearan las sienes de su amor.
Sus manos aprietan hasta que la cabeza explota como la cascara de un huevo.

China sonríe.

miércoles, 3 de febrero de 2016

2212






SECUESTRO
               
El estruendo finiquita la placidez del sueño. Un humo pestilente inunda la habitación. Intento incorporarme, pero unos encapuchados me lo impiden abalanzándose sobre mí. Mi rostro se tiñe de color rojo y la tos no me permite articular palabra.
No hablan, solo actúan. Dos de ellos me incorporan cogiéndome por las muñecas, con toda la fuerza y violencia de la que son capaces, consiguiendo que aúlle de dolor. El primer sujeto libera mi descoyuntada muñeca izquierda; el segundo, une las dos muñecas con una brida eléctrica y un tercero me agarra por el pelo, tirando de él como si quisiera arrancarlo. Otro de ellos utiliza una nueva brida con mis tobillos, mientras que el último no ha dejado de apuntarme entre los dos ojos ni un solo instante. La coordinada acción finaliza por el momento.
Las bridas hacen su trabajo, mi tronco inferior está inmovilizado en su totalidad y el superior parcialmente, excepto mi cabeza.
El humo se disipa. Intento averiguar quiénes son, pero no se distingue ninguna identificación en su negro uniforme, van completamente tapados, incluso nariz y ojos.
—¿Quiénes sois? —¡Ay! —noto un escozor en el cuello.
Acaban de inyectarme algo que rápidamente hace su efecto, mis ojos parpadean varias veces hasta que son obligados a cerrarse. Me tienden en el suelo, boca abajo, y bloquean mi cuello con una férula que se prolonga por toda mi columna hasta la cintura, cerrándose alrededor de ella. Entre sueños, percibo cómo me voltean y me introducen en una especie de bolsa acolchada.
Son profesionales, no parece que vaya a morir.
Hablan, no les entiendo.

BÚSQUEDA

Todos los paneles holográficos de la ciudad hablan del cracker, incluso los publicitarios. Informan sobre un activista del movimiento AmazingAction que ha logrado acceder a información gubernamental sensible y que pone en peligro la seguridad nacional, bla, bla, bla…
El resto de información es un comecocos para los obedientes ciudadanos, y para los incrédulos: una recompensa de diez millones de créditos por facilitar datos que permitan la detención del activista.
—No está mal. Nunca pensé que tendría tanto valor. —Sonrío.

Es de noche y soy un blanco fácil por no respetar el toque de queda. Afortunadamente llueve. La cortina de agua se espesa y la visibilidad empieza a ser deficiente. Los protocolos de ahorro energético acentúan la oscuridad.
Es el momento de salir de mi escondite y continuar huyendo.

La Corporación sabe que la mascarada no es eterna y que la rebelión se producirá en cualquier momento. Siguen empecinados en el error y no pretenden modificar ni un solo milímetro el camino andado hacia el inevitable fin, por ello quieren recurrir a soluciones drásticas.
Nuestro mundo esta superpoblado, los recursos alimenticios y energéticos escasean y, para colmo, han nacido nuevas religiones comandadas por Mesías, apoyados por el gobierno, que aglutinan a parte de la población en guetos controlados.

Estoy empapado. Corro con todas mis fuerzas. A cada paso que doy, la fricción de la ropa con mi cuerpo provoca un ruido ensordecedor que se ahoga por la tormenta. Rozo las paredes de los edificios medio derruidos refugiándome en sus restos y sombras. Cada pocos metros me giro atrás, no veo nada. No hace falta que vigile el cielo, los drones no pueden volar en estas condiciones. Llueve intensamente en esta negra noche.

El hedor me hace caer en la cuenta de que la huida me ha llevado al antes prospero Barrio Chino; hoy, vertedero de desechos orgánicos de la ciudad.
Figuras fantasmales se arrastran por el pringoso suelo… son enfermos guareciéndose del agua entre los restos de vehículos y cascotes de edificios, cubiertos con restos de plásticos intentando aislarse del frío. Personas que han dejado de serlo para pasar a la etapa de animal asustadizo por la llegada de una muerte inevitable. Los más lúcidos, alzan su mirada hacia mí, aunque solo es curiosidad visual porque ninguno de ellos es capaz de levantarse y ni siquiera de hablar.  Desechos humanos semi inertes, fruto de las drogas que pretenden regular la superpoblación: drogas alucinógenas que te hacen sentir ser un súper hombre de energía inagotable que incluso olvida alimentarse. La píldora de la vida mejor, Bestlife, una sola dosis para convertirte en una bestia sexual, en un potente corredor, en invencible, en… el mejor. Una sola toma provoca una dependencia irreversible que precisa de su ración cada seis horas y en tres días… se produce un colapso multiorgánico y la muerte.

En el Barrio Chino, se ha realizado la experiencia piloto.
Durante dos años, el gobierno la publicitará como el recurso del pobre para conseguir la diversión del rico y… gratis. Dos años para fabricar tres mil millones de dosis, unas horas para distribuirlas y… tres días para morir.
¡No! Ya no sucederá.

¡Luces! Varios vehículos aparecen por detrás de mí. Deben actuar rápidamente y neutralizarme, si consigo escapar y revelar el secreto, La Corporación será desenmascarada y obligada a gastar enormes cantidades de créditos en recursos; en programas de re-educación y concienciación para relajar a la población a niveles que puedan manipular o la sublevación será inminente. Mi captura, juicio y posterior ejecución ha de ser inmediata. Mañana podría dar a conocer la información conseguida y ellos lo saben, la carrera es contra el reloj, si tengo éxito mi premio es seguir viviendo junto a tres mil millones de personas, si fracaso…
Estoy solo, estoy agotado, necesito descansar, dejar de huir…
Ese hotel abandonado será mi refugio por unas horas.

INTERROGATORIO

Una potente luz daña mis retinas a pesar de tener los ojos cerrados. Se oye una voz cercana, que poco a poco se hace entendible.
—Sr.  O’ Yama, sabemos que está despierto. No puede abrir los ojos ni moverse y, le aconsejo que no se esfuerce en hacerlo, solo conseguirá dolor y éste será más intenso cuanto más empeño ponga en no estarse quieto. —La voz retumba dentro de mi cráneo.
¡Joder! Mi agitación provoca un aplastamiento en mi cabeza amenazando con hacerla estallar… intento calmarme e inmediatamente la presión craneal cede.
Vuelve la Voz
—Eso está mejor. Está inmovilizado, acostado en una camilla y conectado a varios equipos que monitorizan todo lo que sucede en su cuerpo manteniendo sus constantes vitales en estado óptimo… usted decidirá por cuánto tiempo sufrirá esta situación.
La lucidez vuelve despacio y mi mente recupera parte de sus facultades. La persona que habla ha empleado plural por lo que no debe encontrase solo. Desconozco quiénes son y que pretenden, pero se han equivocado de persona. Me han llamado por un nombre con el que no me identifico, aunque me parece familiar.
—Están cometiendo un error… yo no soy esa persona…
La Voz me interrumpe
—Señor O’ Yama, no insulte a nuestra inteligencia. Disponemos de los resultados de los identificadores de compatibilidad, dactilares y oculares, no nos trate como…
Otro individuo interrumpe la conversación.
—Doctor, los sensores advierten que dice la verdad.
—¡Compruébelo! Es totalmente imposible. —La Voz es más autoritaria, si cabe.
Tras unos extraños ruidos y sus posteriores silencios, el subordinado vuelve a hablar.
—Doctor, lo he comprobado tres veces. El software y el hardware están funcionando correctamente. —Comenta el individuo muy agitado
—¿No es… O’ Yama?. —La Voz pierde energía.
—Eso no lo sé, lo que si tengo certeza es que ni siquiera está intentando mentir. —Dice el subordinado.
Durante unos instantes no se oye ningún sonido, aunque percibo una cercana respiración agitada y ruidosa. Parece que nadie se mueve esperando que la Voz desarrolle algún plan.
—Señor O’ Yama, está siendo muy hábil y hay que serlo para poder engañar a nuestros aparatos. Desconozco como lo ha conseguido, pero es cuestión de tiempo que nos diga la verdad. Vamos a seguir su juego durante unos minutos más, ¿quién es usted? —la Voz ya no suena tan segura y firme.
Aunque signifique el final de mi vida no puedo contestar otra cosa.
—No… no lo sé.
—Doctor, no hay engaño posible, sus vibraciones mentales dan una lectura concluyente, no miente. —Vuelve a la carga el subordinado.
—¡No puede ser!, sin recuperar la información sustraída y su confesión o la certeza de que miente, no podrá ser ejecutado, es la ley… ha de ser una trampa.
Silencio, este más prolongado.
Probablemente han transcurrido diez minutos cuando se percibe la apertura de una puerta corredera y una tercera persona habla:
—Doctor, el sedante ha dañado las neuronas del lóbulo temporal que están relacionadas con la memoria.
—¿Recuperable? —dice La Voz.
—Irreversible. —Afirma la tercera persona.
La Voz piensa unos instantes.
—¡Mierda, tendremos que soltarle! No podemos justificar por más tiempo su detención. Todo ha sido grabado y está en conocimiento de la población… Les hemos informado de que era el cracker que buscábamos…
—Doctor, aunque sea O’ Yama, los daños en su cerebro son definitivos, no podrá recordar jamás. La información debió memorizarla en la parte dañada y ahora ha desaparecido, no la tiene, ni la tendrá… Nada ni nadie nos impide ejecutar el plan, la fase uno puede comenzar según lo previsto. —Insiste la tercera persona.
Transcurridos unos breves instantes, La Voz, ligeramente más pausada añade:
—Reintégrenlo a la habitación donde lo encontraron y emitan una locución en el Canal Estatal comunicando que hemos recuperado la información sensible que ponía en riesgo la seguridad nacional gracias al arrepentimiento, no forzado, del señor O’ Yama, que ha colaborado voluntariamente y que por ello queda en libertad sin cargos. No olviden pedir disculpas por los problemas causados en el Barrio Chino. La Corporación se hará cargo de todos los desperfectos. La locución ha de terminar diciendo que trabajamos para la seguridad y tranquilidad de todos los ciudadanos.

La conversación se ha desarrollado en mi presencia e intento no sufrir más daños controlando mi agitación, ya tengo suficiente con el que se ha producido en mi cabeza.
Mis pensamientos se ven interrumpidos por un escozor familiar… me han vuelto a sedar. Dicen que cuando despierte no recordaré nada.
Extraña paradoja sin resolución, ellos no saben quién soy y yo tampoco… pero sé lo que soy y afortunadamente ellos no han podido reprogramarme.

PRELUDIO

Reunión en una sala secreta del núcleo de la Corporación de La Unión de Mandatarios de los Países Occidentales del Planeta. La reunión se desarrolla con personal presente y otros mediante hologramas en tiempo real.

Toma la palabra el mandatario franco-alemán.
—Estimados señores y señoras, les presento al doctor Josef Mengele.

El doctor Mengele enumera los resultados positivos de las pruebas realizadas mediante una droga que potencia las facultades físicas y mentales provocando prontas resoluciones (las más adecuadas) a problemas que se encuentran las personas tratadas en situaciones de stress en el campo de batalla.
A punto de terminar, el doctor Mengele, en un tono de voz más grave destaca:

—No tenemos resuelto los problemas que se derivan de los efectos secundarios: La dependencia. Una sola toma es suficiente para crear una potente dependencia del medicamento y la ingesta, por más de tres días, provoca el síndrome de disfunción multiorgánica con el resultado de muerte. —el murmullo entre los asistentes se hace presente, el doctor continúa con su exposición. —Los soldados sobrevivirán tres intensos y productivos días, misiones superiores a tres días precisarán de personal para cobertura de sustitución.  

Los mandatarios debaten sobre la droga y su aplicación militar.

Acuerdan, de forma unánime, que la reunión nunca se produjo y la droga nunca existió.

jueves, 24 de diciembre de 2015

ÉBOLA (Distopía)





Búsqueda: Ébola+Europa

Resultados:
Virus del ébola/El Español (Archivo)
Elespanol.com/ebola
5 oct. 2014

Ébola/Europa News (Archivo)
www.europanews.info/virusmortal
12 nov. 2014

‘Habrá casos aislados de ébola en Europa’ (Archivo)
RTVSpain.es/DanielLacroix
31 dic. 2014
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‘Cronología de la primera infección por ébola en territorio español’ (Archivo)
www.mundospain.com/auxiliarenfermería
22 oct. 2015
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‘Cronología de la primera infección por ébola en territorio español’ (Archivo) www.mundospain.com/auxiliarenfermería
22 oct. 2015

T.R.V., la auxiliar de enfermería contagiada por el virus del ébola, fue dada de alta el miércoles 5 de noviembre de 2014.

A continuación se detalla el recorrido de su infección y convalecencia en el año 2014:

7 de agosto. El misionero español, M.P.P., es trasladado a España desde Liberia.

12 de agosto. El religioso de 75 años infectado por ébola muere, convirtiéndose en el primer fallecido por el virus en Europa. La auxiliar de enfermería T.R.V., le atendió.

21 de septiembre. Otro misionero, M.G.V., es repatriado desde Sierra Leona.

22 de septiembre: M.G.V., es ingresado en el hospital Carlos III. La auxiliar T.R.V., entró en una ocasión a la habitación del misionero.

25 de septiembre. Fallece M.G.V., a los 70 años. T.R.V., entra en la habitación y maneja material contaminado. En esta ocasión, según reconoció días después, se roza la cara con un guante al retirarse el traje de seguridad.

27 de septiembre. T.R.V., termina su turno y se marcha de vacaciones. Recibe las instrucciones y los protocolos que debe seguir. Uno de ellos indica que debe tomarse la temperatura dos veces al día. En este mismo día se presenta a las oposiciones a Auxiliar de Enfermería en la Universidad Complutense de Madrid.

30 de septiembre. La enfermera empieza a tener fiebre. Llama al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del hospital Carlos III, pero al no llegar a superar los 38,6 grados le dicen que tome precauciones y que siga controlándose la temperatura. Más tarde, la auxiliar acude a un centro de salud de Alcorcón, pero no se identifica como una de las personas que atendió a los misioneros. Le diagnostican gripe y le recetan paracetamol. Un poco más tranquila y antes de volver a su casa, pasa por una peluquería.

2 de octubre. Vuelve a llamar por teléfono al hospital Carlos III siguiendo las instrucciones que le fueron facilitadas por el facultativo especialista de riesgos laborales, e informa de que tiene fiebre de 38 grados. A partir de ese momento, la sanidad madrileña se pone en contacto con ella dos veces al día para que informe de la fiebre que tiene.

3 de octubre. Su temperatura ha bajado hasta los 36 grados, sin haber consumido ninguna medicación, y niega cualquier incidencia con la protección personal y contacto con fluidos del paciente.

6 de octubre. A las 4 de la mañana, T.R.V., llama al sistema de alerta de salud pública con los siguientes síntomas: fiebre de 37,3 grados y tos, además de astenia (cansancio) y mialgias (dolores musculares), y desde Salud Pública adoptan la decisión de trasladar un equipo del SUMMA 112 a su domicilio, desde donde es trasladada a Urgencias del Hospital Fundación de Alcorcón. Allí le realizan una primera prueba del ébola con resultado positivo. Una segunda prueba confirma el primer positivo por ébola, fuera de África, en el mundo. Es trasladada desde Alcorcón hasta el Hospital Carlos III de Madrid y es ingresada en la sexta planta.

7 de octubre. Comienzan a tratarla con suero de la hermana P.C.B., la monja que padeció la enfermedad en agosto. El marido de T.R.V., permanece aislado en el mismo hospital. Medio centenar de personas permanecen bajo vigilancia por precaución.

8 de octubre. El doctor Germán Gómez, uno de los médicos que atiende a T.R.V., señala que la paciente ha reconocido que pudo infectarse al tocarse la cara con los guantes al quitarse el traje de protección. La evolución de T.R.V., ofrece una ligera mejoría. El consejero de Sanidad de Madrid responsabiliza a la auxiliar de contagiarse por imprudente.

9 de octubre. La casa de la auxiliar y la sala del Hospital de Alcorcón, dónde fue atendida, son descontaminadas. El estado de la enferma empeora y es crítico.

10 de octubre: La paciente permanece estable dentro de la gravedad y los catorce médicos que la atienden deciden iniciar un nuevo tratamiento.

11 de octubre. T.R.V., comienza a ser tratada con un nuevo fármaco antiviral, ZMAb (componente usado para el experimental ZMapp) y se informa que está consciente y habla con los sanitarios que la atienden. No tiene fiebre, según declaraciones del hermano. Fuentes sanitarias destacan que está bajando la carga viral en sangre y su cuerpo ha generado anticuerpos.

12 de octubre: Continúa la evolución en apariencia positiva, de T.R.V.

13 de octubre. El director del Hospital Carlos III se muestra “esperanzado dentro de la prudencia" sobre el estado de la enfermera.

15 de octubre. T.R.V., supera los quince días de enfermedad, que los médicos consideraban "clave". Aunque su situación es grave, los médicos dicen que "ya han pasado los días más críticos".

16 de octubre. Fernando Manzano, portavoz del comité especial del ébola, asegura que la carga viral de T.R.V., es "muy baja" y dice que la paciente "parece que está empezando a controlar la infección".

17 de octubre. El jefe de Virología del Instituto de Salud Carlos III se atreve a decir que Teresa "está yendo hacia la curación" desde el punto de vista virológico.

18 de octubre. T.R.V.,  dice no recordar que se tocara con un guante. Sus familiares aseguran que está mucho mejor, "contenta", que da pequeños paseos por la habitación, come sólidos y pasa ratos sin la mascarilla de oxígeno.

19 de octubre. A T.R.V.,  se le efectúa un análisis que arroja un resultado negativo en ébola, con cero carga viral. Aun así, se requiere una segunda prueba de confirmación, pasadas 24 ó 48 horas.

21 de octubre. El nuevo test da negativo.

22 de octubre. El doctor Arrimadas asegura que hasta que se no confirme la ausencia de ébola en el resto de sus fluidos corporales, la enfermera permanecerá en aislamiento.

23 de octubre. Cinco de los quince contactos de T.R.V., que permanecían en observación en el Hospital Carlos III de Madrid, son dados de alta.

27 de octubre. J.L.L., el marido de la auxiliar, abandona el Carlos III tras cumplir la cuarentena establecida por el protocolo al determinar que se encuentra libre de ébola. Además de J.L.L., todos los contactos de alto riesgo de la enfermera, que permanecían ingresados en observación abandonan el centro al haber superado el periodo de incubación del virus sin ningún síntoma. Ese mismo día, el marido de T.R.V.,  da una rueda de prensa en la que critica la gestión de la crisis del ébola en España: "Es una historia plagada de errores y falta de control político".

29 de octubre. Médicos Mundi cree que el aislamiento de T.R.V., en el Carlos III después de que se haya confirmado que no tiene virus del ébola en sangre es una medida "extrema e innecesaria".

1 de noviembre. T.R.V., sale del aislamiento después de que los últimos análisis realizados confirman que en sus fluidos corporales no quedan restos de ébola. Es trasladada de la sexta a la quinta planta, donde seguirá en observación rutinaria. Puede recibir visitas de sus familiares. El Hospital hace públicas dos imágenes de T.R.V., tras salir del aislamiento: junto a su marido, los profesionales sanitarios que la atendieron en su convalecencia y otros compañeros del hospital.

5 de noviembre. El equipo que atendió a T.R.V.,  anuncia el alta médica de la paciente. La auxiliar comparece ante los medios de comunicación: "Si con mi sangre se puede curar el ébola, aquí estaré hasta quedarme seca".

2015. Prácticamente un año más tarde, T.R.V.,  vuelve a ser noticia.

9 de octubre de 2015. T.R.V.,  ingresa en Hospital Carlos III, en estado grave, presuntamente por una recaída del ébola.
Paralelamente, P.C.P.,  una enfermera escocesa de 39 años ha sido ingresada en el centro médico del Royal Free Hospital con síntomas de ébola. P.C.P., había sido dada de alta en enero de este año. El centro médico declara que sufre una "inusual complicación" relacionada con la enfermedad.

10 de octubre.  En un comunicado, el Hospital Carlos III confirmó este sábado que T.R.V., ha sido ingresada debido a una "inusual complicación tardía relacionada con su previa infección con el virus del ébola". "Será tratada en la unidad de alto nivel de aislamiento de acuerdo con las pautas nacionales establecidas", señala la nota del centro.

12 de octubre. En comparecencia, los ministros del Interior y de Sanidad, piden a la población tranquilidad ante la ínfima posibilidad de infección a otras personas. No obstante, confirman que la UME ha localizado a todos los familiares y amigos con los que ha podido tener contacto T.R.V., en los últimos meses, y los ha sometido a una vacunación experimental. Hasta el momento, ninguna de las personas relacionadas ha dado positivo en los test de ébola.

16 de octubre. El estado de T.R.V., empeora y se teme por su vida. P.C.P., la enfermera escocesa entra en coma irreversible. Aparecen nuevos posibles casos en Escocia, Inglaterra, Irlanda y Portugal.

17 de octubre. ¡Aparecen dos nuevos casos de ébola en España! Ninguna de las dos personas ha viajado a África. Una de las dos mujeres parece haber tenido contacto con T.R.V.,   en un viaje en el AVE, Madrid – Barcelona.
¡Última hora! Confirmado, una de las afectadas se relacionó con T.R.V.,  en un viaje a Barcelona en el AVE. Aparecen tres nuevos casos, en Madrid, Barcelona y Valencia. Francia y Alemania detectan otros dos posibles casos.

18 de octubre. El gobierno reconoce su preocupación por el brote del virus y dice trabajar para controlarlo… aunque no dice cómo. Ciento cincuenta personas, entre Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla, Valencia y La Coruña ingresan en centros médicos con claros síntomas de la enfermedad.

19 de octubre. Se confirman cuarenta y nueve positivos de ébola en España. Los dos casos, en Francia y Alemania, también se confirman como positivos y aparecen nuevos casos sospechosos. Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Austria registran positivos en doscientas cincuenta personas.

20 de octubre.  T.R.V. y P.C.P., fallecen, prácticamente, a la misma hora. Los casos de nuevas infecciones se generalizan en toda Europa.

21 de octubre. El caos se adueña de la calle. No solo en España, varias ciudades europeas sufren el pánico de la población. La enfermedad es confirmada en el 80% del territorio CEE. Algunos científicos declaran que la pandemia ya ha llegado. El eminente epidemiólogo, Daniel Delacroix declara en la TV5 francesa, “esto es imparable,  Europa está condenada, los creyentes que recen a su Dios y el resto que aprendan”.

22 de octubre. El ejército español declara el toque de queda a partir de las 15 horas de hoy, sine die. Lo mismo se produce en todos los países infectados. Se cierran las fronteras. Que Dios se apiade de nosotros.


—Hola hijo, ¿qué estás estudiando?
—Hola papá. Estoy haciendo un trabajo sobre las enfermedades graves y las pandemias.

El niño muestra a su padre la copia de un periódico del año 2015 publicado en España, en la vieja y deshabitada Tierra.

Nota del autor: El presente relato solo pretende ser una distopía basada en algunos acontecimientos reales.