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miércoles, 2 de abril de 2014

Reprogramación




Acto I

Eran las siete de la mañana y el ritual acontecía como todos los días desde el pasado veintinueve de Julio. No importaba si era Navidad, domingo, llovía o hacía calor; Henry caminaba con el mismo rumbo y número de pasos, ciento cincuenta vueltas a la manzana para terminar sentado en el portal de su casa durante una hora; bebiendo agua y cerrando los ojos sin reacción a ningún estimulo externo. Un trance profundo como un viaje astral del alma sin el cuerpo.

Agazapada tras la ventana Fiona arrancaba a llorar recordando al hombre atlético y bien parecido que fue; el hombre vital y enamorado de la vida ejemplo para muchos, incluso para ella misma…
Desde la muerte de su mujer y de su hijo había adelgazado hasta extremos insostenibles, su aspecto era desolador: barba descuidada, cabellos largos y desordenados, ropa desgarrada y pestilente, andares cansinos y, lo peor su cara… mirada ausente, perdida… no durará mucho más en el mundo de los vivos aunque su mente ya murió el día que sus seres queridos desaparecieron en aquel horrible atentado.

Desde entonces como buena vecina, colega y amiga, intentaba ayudarle pero siempre rechazada volvía a intentarlo con constancia y con el mismo fracaso.
Henry se había auto impuesto una muerte lenta, una degradación agónica irreversible, un sufrimiento in crescendo cuya explosión final sería una muerte horrible por dolor consentido.

Pero esta vez sería diferente, Fiona tenía un plan. Había convencido a sus jefes de Korztsweil Technologies para utilizar a Henry como cobaya en el proyecto de  reprogramación mental que estaban desarrollando para el gobierno, destinado a los astronautas que pasarían largos periodos en el espacio y que podían desestabilizarse emocionalmente, perjudicando el trabajo en equipo desembocando en enfrentamientos violentos e incluso en el suicidio y, por supuesto, en la destrucción del costoso equipo tecnológico que manejarían.
Su jefe fue tajante.
-  Fiona, necesitaremos la autorización voluntaria de Henry o no podremos realizar ninguna acción en su cerebro. Es una oportunidad importante para nuestro proyecto pero no la podemos ejecutar saltándonos las barreras legales.

- Gracias, Dmitry. Estoy segura que su deterioro mental es reversible y su estado actual me permitirá convencerlo, yo sigo siendo psicóloga… él ya no.


Acto II

Henry ha despertado en una camilla, inmovilizado, rodeado de pantallas, cables y tubos. Sus ojos no son capaces de fijarse en un lugar en concreto intentando averiguar donde se encuentra; luces y sonidos irreconocibles no le ayudan a definir su situación. 
Una voz conocida le distrae de su incomprensión.

-  Hola Henry, soy Fiona. No te asustes, estás desconectado de tu cuerpo solo tu cerebro se encuentra en pleno funcionamiento. Puedes hablar aunque con cierta dificultad pero si te excitas, los  calmantes fluirán, automáticamente, por este tubo hasta tu cabeza.

Los monitores que controlan la presión sanguínea y los latidos de su corazón se tornan rojos activándose un molesto y penetrante pitido.  
Henry recibe la primera dosis de calmante, la siguiente le hará perder el conocimiento por varias horas. El efecto es inmediato y su mirada se estabiliza en la cara de la doctora.

-  Fiona, ¿Qué me has hecho? –susurra con una voz gutural casi incomprensible.

-  Todavía nada. Voy a intentar salvarte la vida. Ahora dormirás doce horas seguidas, durante ese tiempo intentaremos regenerarte físicamente lo mejor posible, supliendo tus deficiencias vitamínicas y algún que otro aporte necesario, cuando despiertes te explicaré como vamos a conseguir que te recuperes.

Los ojos de Henry se inundan de impotencia en forma de lágrimas esforzándose en articular palabras comprensibles pero solo son audibles las últimas cuatro:
-  …No me dejes despertar.


Acto III

-  Hola Henry, sé que me puedes escuchar, no te esfuerces en acelerar tu despertar. La medicación se metaboliza lentamente, es normal no te preocupes. Volveré en treinta minutos.

Fiona retorna a la habitación pasado el tiempo estipulado. Henry ya está totalmente despierto pero sigue inmovilizado. Le recibe con un gesto de disgusto y le espeta.

-  Fiona esto es un secuestro. No tienes derecho a…
La interrupción por parte de Fiona es inmediata y su reacción,  contundente.

-   No me digas a que tengo derecho, eres tú el que ha perdido sus derechos y yo quien te los va a devolver.
Se mantienen las miradas uno al otro y perderá el que primero hable.

-   No podrás hacer nada sin mi autorización. Suéltame y llévame a mi casa.
Ella no se amilana sigue manteniendo la mirada fija en los ojos de Henry. Tras unos segundos habla con la calma de quien se sabe ganadora.

- No puedo obligarte ni quiero –sonríe– simplemente… te convenceré.

-  ¡Imposible!, ¡suéltame!
Lo tiene donde quería, Henry ha sido rotundo, inflexible, dispuesto a mantenerse en su criterio cueste lo que cueste.
-  ¿Y si te digo que dispones de la posibilidad de volver hacia atrás en tus recuerdos y vivirlos con la misma intensidad como los viviste?
Tal vez porque lo que escucha le suena tan bien como increíble, tal vez por los aportes vitamínicos o porque Fiona le está liberando de las ataduras que le inmovilizan a la camilla; su cerebro funciona como ya no lo recordaba, equilibrado, reflexivo, atento… Henry se incorpora y comienza a masajearse el cuello y las muñecas.
- ¿Estoy entendiendo que habéis desarrollado algún tipo de estimulo en el hipocampo que permite desconectar de la realidad y rememorar el pasado en el presente?

-   Sí. No solo estimularlo, además podemos recrear una realidad virtual con los recuerdos con un grado de verosimilitud perfecto, tanto que no será posible distinguir en que realidad se encuentra el individuo.

Henry se sorprendió pensando con rapidez, rememorando los acontecimientos minutos antes de la desgracia. Los tres disfrutando de la primera lección de natación del enano Michael. Tan solo reían ellos ya que el pequeño no veía claro que sumergirse en tal cantidad de agua fuera divertido pero estaba decidido. Rose, desde el inicio de la calle de la piscina y Henry, en la llegada, le animaban aplaudiéndole y gritando su nombre alabando su decisión, hasta que el niño saltó y todo se tiñó de luz.
-    Quiero… quiero volver a verlos, Fiona.


Acto IV

-    Gracias por prestarte al tratamiento Henry.

Completamente desnudo, en posición vertical, con cables adheridos a gran parte de su cuerpo, tubos en su nariz y una especie de cascos en sus oídos, Henry miraba a su interlocutor; este estaba rodeado por cuatro personas con bata blanca y mascarilla y, cerca de ellos, dos mesillas repletas de instrumental que era mejor no preguntar para que se iban a utilizar.

-    Dmitry, gracias a vosotros volveré a ver a mi familia.

-   Vamos a grabar desde este momento todo lo que ocurra en esta habitación. Fiona te explicará de forma concisa, el tratamiento al que te vamos a someter y necesitamos tu autorización de forma clara. Adelante doctora.

Fiona había permanecido a su espalda revisando dos de los monitores y se acercaba a la camilla vertical. Su taconeo al andar se había vuelto inconfundible.

- Son tres fases, la primera, que será continuada en todo el proceso, constará de unas descargas eléctricas con un sonido específico y de intensidades cambiantes y elevadas; cercanas al stress, directamente al hipocampo. La segunda fase se iniciará al transformar las proteínas que generaran esos sonidos, las potenciaremos con el fin de activar las neuronas adecuadas evocando la situación que queremos recordar a través de las imágenes que introduciremos en la tercera fase.

-    ¿Y dónde están las malas noticias?
Los ojos de Fiona observan los de Henry, a pesar de la pregunta sabía que la decisión estaba tomada.

-   Es la primera prueba en humanos y sabemos que dañaremos tu cerebro pero desconocemos si será reversible.

-  ¿Me garantizas que los primeros recuerdos serán los de mi familia en su último día?

-   Por supuesto no tenemos otro deseo. Monitorizaremos todo el proceso y veremos en la pantalla lo que tú verás, lo que oirás y lo que dirás.

Desde que Fiona le liberó de la camilla Henry sabía que no se negaría a nada con tal de revivir los últimos instantes con su familia.

-   Doy mi conformidad al tratamiento, conozco los riesgos a los que me expongo y soy plenamente consciente de mis actos.
La solemne autorización hizo que los presentes se miraran unos a otros esperando las órdenes oportunas. Fiona fue la encargada.

-   Adelante, comenzamos el tratamiento.

Ágilmente, los doctores, divididos en tres grupos de aparatos de control  y medición procedieron a activar diferentes teclados, pantallas y pulsadores.

-  Henry, pronto no serás consciente de lo que ocurre, hemos comenzado a inyectarte ciertos inhibidores y calmantes; más tarde te inyectaremos algunos potenciadores. Vas a perder la consciencia en pocos minutos, ¿quieres decir algo?

-    Si. Sé que ellos morirán pero cerraré ese bucle.
Las lágrimas fluyen mientras Fiona coge la mano de Henry.


Acto IV

Los gritos le hacen abrir los ojos a pesar del sueño que todavía le mantiene en estado de sopor.

-    ¡Papá, Papá!

Mira el reloj de la mesilla, son las 07h30’…hoy no va al trabajo… ¡hoy es el gran día, Michael va a aprender a nadar!

-   Hola Michael –Lo sube a la cama y le abraza, cierra los ojos  intentando contener sus lagrimas.

Se gira a su derecha y Rose está a su lado remoloneando, sonríen, hoy será un día único... será el último. 





viernes, 7 de febrero de 2014

Nueva Oportunidad



I

La ausencia de luna permite rastrear el cielo con claridad. La Estrella Polar,  la Osa Mayor, la brillante Arturo del Boyero y un poco más lejos la Espiga de Virgo. Desde la Osa Menor; Deneb, Vega, Altair… Todo lo que comienza tiene un final y el azabache salpicado de luces titilantes muta lentamente a claridad opalescente, preludio de la llegada del poderoso titán que reactiva nuestros sentidos, el que nos da luz y calor; al que veneramos como el Dios de la vida: SunRa.

Cumplo con la tradición. Arrodillado con la barbilla en contacto con mí pecho, ojos cerrados y los brazos abiertos con las palmas hacia arriba. Así es el rito atávico que los hombres y mujeres del clan ofrendan a su Dios como prueba de agradecimiento por el nuevo día.
Una inscripción en la roca del mirador lo recuerda:
“La Mentor Klano devus ĉeesti la alvenon de la suno ĉiutage el lia vivo”
(“El Mentor del Clan debe asistir a la llegada del astro rey todos los días de su vida”).

Han transcurrido dieciocho mil doscientas cincuenta lunas desde mi primera vez… hoy será la última.
Ancestrales ritos que mañana desaparecerán y que pronto se olvidarán.
La vorágine de cambios tecno-sociológicos y la velocidad con la que se producirán no dejará espacio para el recuerdo.

La llegada del amanecer reactiva a la comunidad. Los primeros sembradores y sus protectores, emprenden la marcha hacia las cuevas agrícolas acarreando los excrementos de nuestro ganado en carromatos empujados por los más fuertes o ayudados por los escasos bueyes de los que disponemos.
A mi señal, los vigilantes se apostan en posición de defensa con sus arcos armados preparados para abatir cualquier alimaña que intente penetrar en el interior de la aldea. El centinela de la torre libera las cadenas, iniciándose la caída de la compuerta de la empalizada.
Pedro, el brigadier, levanta la cabeza buscando la atalaya y levanta la mano acompañándola con una sonrisa. Le respondo con las dos manos en alto mientras emprenden su viaje.

Durante quince lunas los sembradores permanecerán en las cuevas realizando tareas agrícolas; renovaran el sustrato y controlaran los parámetros básicos: nutrientes, temperatura, humedad y dióxido de carbono. Las zonas donde el compost alcance la temperatura ideal serán inyectadas con los micelios y el sustrato se mantendrá caliente, para así estimular el crecimiento de las raíces blancas.

Por la Puerta Sur aparece otro grupo de unos cincuenta individuos, escoltados por seis protectores armados y tres carros con sus asnos correspondientes. Vuelve aparecer en el aire el chirrido de las cadenas a mi señal de autorización. 

-          Adiaŭ (Adiós) Jesús. Ĝis la nokto (Hasta la noche) –Grita la joven Salomé
-          Bon voyage kaj bonan revenon (Buen viaje y mejor regreso) –Mis manos vuelven a alzarse hacia el cielo dándoles mi bendición.

Regresarán al anochecer con el alimento para el Clan; los hongos que nacen en la oscuridad de la atmosfera pura de las cuevas: las setas de París.
París, una ciudad importante en el pasado del planeta, un icono de modernidad y tecnología, cuna de cultura y ocio; conceptos que el Clan nunca ha conocido. Solo las  historias que cuentan los ancianos, que a su vez relataban sus abuelos, se aproximan a esa época remota que no ha de volver.

El impacto del meteorito nos dio la oportunidad de comenzar un nuevo ciclo, con la ventaja de las muchas lecciones aprendidas. La principal: la convivencia con la naturaleza, que se convirtió en una ley imposible transgredir y yo en uno de sus mentores.

Hoy es mi último día en el Clan. No me apena la situación aunque me esfuerzo por retrasar el momento… intento que mis circuitos de memoria almacenen especialmente estos instantes… si bien sé que es en vano, serán vivencias como todas las que almacenan en el banco de memoria.

II

Como resultado de la reagrupación de los supervivientes a la terrible colisión, subsisten 1500 clanes. Se han desarrollado social y tecnológicamente de forma independiente, aunque amparados en un programa evolutivo común que ha de impedir que los errores de la anterior humanidad vuelvan a repetirse.
Los avances tecnológicos han estado controlados y supervisados en su desarrollo, preservando el entorno y no influyendo negativamente en el planeta.

Pocos animales sobrevivieron, algunos fueron domesticados otros mutaron desarrollando una fiereza extrema siendo en su mayoría alimañas cuadrúpedas. Las aves se extinguieron, no así los insectos que proliferan en cantidades ingentes, sobretodo en humedales. Las plantas redujeron su población tras el apagón temporal del Sol. Las peor tratadas fueron las más fotosintéticas, aunque el efecto se mitigó transcurridos pocos años del desastre, cuando la nube de polvo desapareció y su población se recupera sostenidamente.
El único campo en el que se decidió que no hubiera límite fue en la medicina. La población humana era escasa y había que combatir la posibilidad de que una enfermedad diezmara a la especie hasta ponerla en peligro de extinción.
La magia fue el vehículo que enmascaró la evolución de esa ciencia; mixturas de hierbas y líquidos extraños acompañados de cánticos y conjuros convirtieron a los primeros druidas en mentores.

Unos pasos sordos advierten de la llegada de alguien.
-    Saluton (Saludos) Jesús. La gardistoj jam tendumis en la Stockade (Los vigilantes ya están apostados en la empalizada)
-       Danke (Gracias) María. Bonvolu komuniki al la estraro, ke la kunveno okazos kiam la unuaj radioj de la SunRa tra truo unuan sanktulon. (Por favor comunica al consejo que la reunión tendrá lugar cuando el primer rayo de Sunra atraviese el primer agujero sagrado).

La fiel María desaparece tras la cortina que cierra la entrada de acceso al interior de la garita de vigilancia. Me acompaña desde que su madre muriera hace muchas lunas, sacrificando su juventud al heredar la tarea más respetada por el Clan.

Ha llegado la hora de descansar. Mi naturaleza no precisa de ese acto aunque es preciso fingir la necesidad. El turno de guardia ocupa mi lugar.

El camino hacia mi oquedad de descanso es completamente oscuro.
“La Mentor ne bezonas lumon por vidi kaj ĉeesti por auxdi, Sciante”
(“El Mentor no necesita luz para ver ni estar presente para escuchar, todo lo sabe”). 
Los niños aprenden máximas similares y veneran al Mentor como un ser con conocimientos inalcanzables para el común de los mortales. Todo el mundo me respeta, me admira y me quiere; el Clan sabe que la función del Mentor es la de vivir por y para el colectivo.

Mañana se encontraran huérfanos y desorientados pero lo superaran en cuanto sean conscientes de su independencia.

La oquedad donde descanso es la más recóndita de la cueva principal, no dispone de acceso al exterior y es la única que puede ser sellada completamente.
Las rocas que ocultan el acceso al habitáculo advierten mi presencia girando en silencio permitiéndome el acceso. Una vez en su interior retornan al punto de sellado.

Cierro los ojos y me desplazo al centro de la habitación donde las rodillas ceden al peso de mi cuerpo y se acoplan con el frío suelo, a la vez que una fosforescencia aparece por debajo de ellas. Desconecto.

III

Cenáculo (Planta superior de la cueva del Clan)

Un rayo de SunRa atraviesa el agujero sagrado en el instante que el grupo se sienta alrededor de la losa de granito. Las miradas fijas en mi llegada y el silencio expectante inundan la sala.
Los siete no han sido capaces de descubrir que se esconde en la magna convocatoria aunque esperan algo importante, muy importante.

De pie y sin tomar asiento me dirijo a ellos:

-    Estimadas Helen y Marie; estimados René, Alexander, Nikola, Leonardo e Isaac, ha llegado el momento de comunicaros vuestros nuevos cometidos —Unos a los otros se miran queriendo encontrar las respuestas a sus preguntas— Os he preparado durante muchas lunas para que asumáis la jefatura del Clan bajo las diez leyes. Hoy, esas leyes dejan de ser inmutables, debéis desarrollarlas y evolucionarlas… desde este instante ese es vuestro único cometido: dirigir la evolución de la humanidad por la senda correcta. Los avances tecnológicos acordes con los tiempos futuros están al llegar… —Los murmullos ya son inevitables y Nikola se atreve a hablar. 

-          Jesús disculpa la interrupción, nosotros no podemos hacernos cargo del Clan, según la Primera Ley no es posible.

-          Nikola, la Ley dice que la desaparición del Mentor genera automáticamente el ascenso del sustituto propuesto por el propio…

-          Pero… no has desaparecido —Cruzan miradas, los siete saben lo que van a oír.

-          En breve comenzaréis a comunicaros con otros clanes, descubriréis sistemas de comunicación en los que no será necesaria la presencia física, realizaréis hallazgos que os harán cuestionar vuestra vida actual y querréis desentrañar el pasado lejano, ¡no lo hagáis! pensad en el futuro y olvidar lo acontecido antes del impacto… todos esos momentos se han de perder en el tiempo... como lágrimas en la lluvia… es hora de morir.


Epílogo

Dos millones novecientas veinte lunas han transcurrido.

En la cabina de control de la Nave NewEarth II el comandante Jesús Giskard observa como se aproximan a la esfera azul. Si tuviera corazón, seguramente sufriría una aceleración en él pero sus algoritmos no le generan ninguna duda.
Involuntariamente rememora hechos del pasado, en realidad repasa la historia, su historia, su programación, la que le ayudará a tener éxito en su nuevo desafío.

Su destino: Marte, el gemelo terraformado que acogerá a los primeros seres humanos… una nueva oportunidad.

sábado, 18 de enero de 2014

Policías en el Tiempo

Luz, mucha luz. Lo inunda todo, lo distorsiona todo, lo confunde todo.
Un minuto antes la conversación con mi amigo Juan había tomado el camino de la discusión. La puñetera política nos altera y saca lo peor de nosotros y esa luz… evapora la tensión.
Tras la luz emerge una forma antropomorfa que poco a poco se aclara, ¡Un samurái!
A pesar de sus facciones japonesas su cara de asombro debe de ser igual a la nuestra pero al descubrir su catana ensangrentada todo cambia. Nos mira con sus dientes apretados; su rostro enrojece y comienza a correr hacia nosotros. Somos sus enemigos y pide muerte.
-  ¡Quieto! –Gritamos al unísono.
No se detiene – ¡Alto! –tendré que usar mi arma.
Apunto; dos detonaciones y unas manchas rojas en las piernas del guerrero japonés interrumpen su carrera. Intenta levantarse, busca su espada pero ya es tarde mi compañero Juan la tiene en su poder.
- Ya hemos llamado al médico, no te preocupes es doloroso pero no es grave.
Me mira pero no habla, seguro que no me comprende.
- ¿Hablas mi idioma?
 Silencio. No aparta su mirada de mi cara mientras Juan lo esposa.
Evidentemente él lo desconoce pero hemos evitado una posible y grave alteración en la Historia. Akechi Mitsuhide estaba a punto de evitar la unión de Japón en 1582 matando a Toyotomi Hideyoshi. La historia sigue su curso sin cambios.
*             *             *             *             *             *             *
Una vez terminado el informe nos disponemos a abandonar la Brigada Central.
- Juan, ¿Dónde nos toca mañana?
- Otra vez a Japón. Misión muerte.
-  ¿A quién ejecutamos?
-  A Michio Kako, nuestro creador.


Nota: Relato creado sobre tres palabras: Japón; arma y muerte, máximo 300 palabras. Me regalaron unos dados con imágenes, tiras los dados y creas una historia con esas tres imágenes y esto es lo que salió. 

sábado, 14 de diciembre de 2013

El Nacimiento de Dios







Principio que perdura en el tiempo: la materia no se crea ni se destruye; solo se transforma.

Ley de Lomonosov-Lavoisier


Los cambios acontecen con rapidez, lo que antes precisaba cientos, incluso miles, de años ahora se produce en pocos meses. 

La Tierra, el planeta en el que nació la vida en el Sistema Solar ha cambiado; su órbita, ahora es más excéntrica, aproximándose a Venus; Júpiter colabora trayendo más martilleo gravitacional debido a su proximidad, generando grandes mareas. Por todo el planeta surgen abismos que emergen catapultados por los violentos movimientos tectónicos, coronados por explosivos volcanes que parecen estar conectados directamente con el núcleo terrestre.

La desestabilización del cinturón de asteroides y las acumulaciones transneptunianas regalan meteoritos y asteroides que explotan en la atmosfera terrestre, los mayores que resisten el rozamiento se precipitan contra la tierra y el mar.

Por otra parte, los planetas exteriores serán expulsados lejos del sistema solar originario en menos de 100 años; en el caso de Júpiter, después de hacer un extraño quiebro alrededor del Sol y cerca de la Tierra. Saturno se alejará a velocidades enormes. Plutón invertirá su sentido de traslación. Venus colisionará con Marte y Mercurio en su carrera hacia el Sol, los restos del brutal impacto reducirán la Tierra a fragmentos que se fusionaran con los demás y todo será engullido por lo que fue nuestro Astro Rey. 

Afortunadamente hace tiempo que la vida desapareció del Sistema Solar, los esfuerzos por habitar otros planetas y satélites se habían realizado con rapidez dos mil años atrás pero se detuvieron al descubrir al visitante que llegaba envuelto en la oscuridad destructiva. 
El porcentaje mínimo, una montaña de ceros después de la coma y antes del uno se había convertido en realidad.

El temprano hallazgo permitió a la humanidad prepararse para la huida hacía… sin destino.
Como pequeñas esporas de vida expulsadas de su planta partieron a la búsqueda de… la oportunidad de sobrevivir desconociendo sus posibilidades de éxito o fracaso…

Yo también he cambiado. Soy el ente más longevo del universo, el superviviente - testigo de la historia pasada, presente y futura; almacén infinito de conocimientos y sabiduría; descubridor de realidades impensadas…, me he transformado en una existencia inmortal hacedora de vida.


El Nacimiento de Dios. Link de descarga archivo pdf 

sábado, 26 de octubre de 2013

Insurrección





Parte I

El zumbido se torna insoportable –¡Ya estoy despierto, desconecta!– Los brazos se levantan apuntando al techo, mi espalda cruje y el bostezo es sonoro. No recuerdo donde estoy pero hacía mucho tiempo que no dormía con tanta placidez… La sonrisa viene a mi rostro acompañada por los recuerdos, ¡hoy es mi primer día en Yearning, la mega ciudad del ocio en La Luna!
-          ¡Luces! 

Me levanto de la cama para darme una ducha de agua micro pulverizada. A través del cristal observo mi nuevo traje en el que destaca el emblema rojo y amarillo “Jefe de Seguridad - Kurzweil Technologies”. El secador corporal se activa a la salida de la ducha.
En una bandeja se me ofrecen una colección de líquidos reconstituyentes y estimulantes pero toda mi atención sigue centrada en el traje. Sin mirar cojo una botella y al aproximarla a la boca se desactiva la protección-tapón. No puedo dejar de observar el traje y su brillo gris oscuro, casi negro, ligeramente metalizado. Dos sorbitos me bastan y la botella vuelve a su lugar. La mano derecha toca las hombreras y la izquierda repasa los pliegues del pecho; es muy suave y blando. Al descolgarlo del soporte aparece una pantalla proyectada frente a mí con  imágenes, planos y medidas de un cuerpo humano antes y después de ponerse el traje. Una voz en off comienza a hablar
-      Usted se encuentra ante el prototipo Shield, traje de protección impenetrable para su seguridad y defensa personal. Por favor siga estas simples instrucciones que le facilitaran el ensamblaje.
-          ¡Un traje con instrucciones! ¿Ensamblaje?

Comienzo a embutirme en él guiado por el esquema que aparece en la pantalla, sorprendido por su escaso peso y flexibilidad a pesar de las escamas que lo forman; se adapta al contorno de mi cuerpo perfectamente como si hubiera sido fabricado especialmente para mí… ¡parezco el viejo superhéroe del murciélago! Acoplo el exoesqueleto exterior a mi espalda, brazos y piernas, este suplemento seguro que me dotará de mayor fuerza y rapidez de movimientos… no comprendo a que se deben estas medidas de seguridad, claramente son exageradas en cinco años  nunca se han cometido delitos (por lo menos eso reza en la publicidad de Yearning Moon que se emite en La Tierra) La naturaleza de la gente que puede permitirse el lujo de visitar la ciudad abovedada de Yearning Moon no se caracteriza por su “instinto asesino” pero el Sr. Itskov es taxativo <<…hay que protegerse de lo imprevisto>>… mientras me pague lo acordado no discutiré su máxima, gracias a ella estoy contratado para la tarea más fácil a la que me enfrentado jamás.

Las imágenes emitidas parecen coordinadas con mis progresos. Aparecen nuevas imágenes con diversos objetos en una repisa, la misma que tengo delante.
-          Joder cuando terminé de colocármelo todo eso voy a parecer un maldito cyborg.
Después de visualizar las posibilidades que podré desarrollar con esos objetos aparecen las instrucciones para implementarlas. Me coloco delante del espejo e introduzco una especie de pepita amarilla en el oído izquierdo que me facilitará el contacto con la sala de pantallas, el Núcleo del complejo según lo que me han mostrado. Abro el estuche metálico que contiene unos cristales que recuerdan unas gafas sin montura, estos permitirán ver y grabar al Núcleo todo lo que yo observe, además de actuar como zoom, infrarrojos y… no sé cuantas cosas más; las adapto a mi cara siguiendo las explicaciones y quedan adheridas a mis ojos por debajo de las cejas. Extraigo de su funda unas pequeñas retículas y las acoplo a mi nariz como he visto en el panel, se convertirán en un neutralizador-filtrador contra un ataque con gas, por último cuelgo de las cartucheras laterales del traje dos tubos, parecen armas aunque el panel me advierte que serán activadas más tarde y no en todas sus posibles funciones y… finalizado, soy más robot que humano, preparado para lo imprevisible… Me veo en el espejo.

-    Bueno con lo que me pagarán vale la pena hacer el ridículo de esta manera. ¡Activar traje y equipamiento!
El traje se expande, me cubre la totalidad del cuello, la oreja derecha totalmente, las manos, los dedos y se fusiona con el calzado… la sensación es extraña, como si se pegara a mi cuerpo. Un ligero escozor recorre toda mi piel; me incomoda, parece eléctrico… como pequeñas descargas de baja intensidad… una presión anormal se produce en la espalda, brazos y piernas… ¡el exoesqueleto también ha sido cubierto por el traje y ejerce mucha presión en la columna!
Desconozco cuanto tiempo ha pasado pero las sensaciones extrañas han finalizado. Paso la mano por mi pecho y el tacto ha cambiado, el traje se ha endurecido, ahora es resbaladizo como el cristal…Una voz en mi oído derecho interrumpe mis pensamientos.
-      Proceso concluido. Bienvenido Sr. Wang, su tarjeta de datos ha sido cargada al traje Shield, tiene acceso ilimitado a las salas de juego, entretenimiento y sexo, al Hotel, al astropuerto y la sala de adaptación. El resto de dependencias requiere de la autorización de Núcleo.
-          ¡Vaya!
-        Estoy preparado para interactuar con usted y mostrarle todas las posibilidades de su Shield. Soy una versión prototipo y de usted dependen las mejoras por lo que le agradeceré cualquier comentario o interactuación.  
Soy incapaz de articular palabra, esto es mucho más de lo que esperaba de este trabajo y… ¡acabo de empezar!
-          Dispone de control absoluto sobre Shield, el traje no precisa de mantenimiento alguno, la recarga se efectúa automáticamente y toma la energía necesaria de su propio cuerpo. El único cambio que percibirá es el aumento de sus necesidades hídricas.
-          ¿Qué? 
-          Para finalizar le he de advertir que no podrá despojarse del traje hasta la finalización del contrato o de su defunción.
Hace tiempo que no me asusto fácilmente, lo que es cierto es que la preocupación me invade provocando un ligero calor corporal…
-          Sr. Wang estabilizo su temperatura a la zona de confort.
-          Joder, empiezas a caerme mal.
-          La adaptación requiere un proceso, seguro que pronto seremos uno.
-          ¿Cómo?
Ya no estoy preocupado, solo acojonado. A pesar de todo me siento muy bien… muy potente.

Otra voz invade mi cabeza, esta vez en el oído izquierdo.
-          Sr Wang, soy Jefrey desde el control de pantallas, El Núcleo; puede salir del apartamento y dirigirse al despacho del Sr. Itskov.
-          Entendido… ¿Dónde esta el despacho?
-         Disculpe, no recordaba que es su primer día. Al abrir la puerta de su departamento se iluminará una línea en el suelo de color azul, otra en la pared y otra en el suelo, sígalas, convergen en el despacho.


Parte II. 

La puerta está abierta y el todopoderoso Dmitry Itskov está de pie en el centro de la habitación observando varias pantallas suspendidas en el aire. Con un movimiento de manos las pantallas desaparecen y el Sr. Itskov me habla.

-        Bienvenido Will, te estarás haciendo muchas preguntas y ahora no tengo tiempo de responderlas solo te diré que estas aquí por ser el mejor, el traje te protegerá de muchas amenazas incluidas tu adicción a las drogas, la bebida y al sistemático incumplimiento de tus obligaciones… te he salvado de una muerte segura en La Tierra y ahora… me lo pagarás. Date una vuelta por “tus dominios” y familiarízate con la ciudad está tarde sabrás que haces aquí y cuál es tu misión. Adiós Will.

Dudo si he sido yo o el traje el que me ha obligado a salir del despacho pero es lo que ha sucedido.
En un lateral de las gafas aparece un plano de la ciudad, destacando en azul 5 puntos, las salas de juego, entretenimiento, sexo, el astropuerto y el hotel. Comenzaré el recorrido.


Parte III

Cinco horas más tarde y con las ideas claras, regreso al despacho del Sr. Itskov.
Bruscamente, sin preámbulos me ordena.
-         Toma asiento. Will, durante varios años las fuerzas de seguridad no han sido humanas, es verdad que han estado tuteladas por los verdaderos salvaguarda que no son máquinas, no obstante el complejo Frankenstein se ha acentuado en la gente y ese miedo perjudica al negocio. Por ello estás aquí, tú serás el primero de muchos que sustituirán a los antropomorfos IA.
-          Gracias por esta oportunidad Dmitry –se sorprende por mi repentino tuteo– Me has salvado de una situación “preocupante” en La Tierra y en las pocas horas que llevo metido en este traje me he dado cuenta de muchas cosas. El traje se ha acoplado a mí perfectamente y he aprendido a utilizarlo, ya somos uno y hemos realizado nuestra primera misión.
Dmitry abre los ojos y la boca al mismo tiempo; pasados unos segundos reacciona.
-          ¿De qué estás hablando? No te hemos ordenado nada.
-      Cierto. No obstante he decidido actuar por mi cuenta. Toda la información sobre el proyecto de Shield ha desaparecido de cualquier soporte, el Dr. Simmons ha sido repatriado a La Tierra y su equipo científico diseminado en diferentes proyectos. No existirán otros Shields jamás.
La confianza del hombre más poderoso de La Tierra ya es un vago recuerdo para Itskov.  Sé incorpora de la silla con el último hálito del que no se sabe perdedor y su ira se transforma en palabra.
-          No saldrás vivo de aquí; a una orden mía los robots te destruirán.
Mi sonrisa le desconcierta un instante y su reacción es la esperada.
-      Jefrey desconecta el Shield del Sr. Wang y envía cinco robots a mi despacho… ¿Jefrey?... ¿Jefrey?...

Su repetitivo y rápido parpadeo aflora en un intento baldío por cambiar la realidad.  Sus ojos dejan de mirarme, su barbilla toca su pecho y se sienta, vuelve a mirarme, ya no es la del hombre en superioridad, ya es consciente de la perdida de una batalla en la desconocía participar. 

-          Dmitry, he desconectado a Jefrey. Ya no soy Will Wang, soy El Núcleo.