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miércoles, 3 de febrero de 2016

2212






SECUESTRO
               
El estruendo finiquita la placidez del sueño. Un humo pestilente inunda la habitación. Intento incorporarme, pero unos encapuchados me lo impiden abalanzándose sobre mí. Mi rostro se tiñe de color rojo y la tos no me permite articular palabra.
No hablan, solo actúan. Dos de ellos me incorporan cogiéndome por las muñecas, con toda la fuerza y violencia de la que son capaces, consiguiendo que aúlle de dolor. El primer sujeto libera mi descoyuntada muñeca izquierda; el segundo, une las dos muñecas con una brida eléctrica y un tercero me agarra por el pelo, tirando de él como si quisiera arrancarlo. Otro de ellos utiliza una nueva brida con mis tobillos, mientras que el último no ha dejado de apuntarme entre los dos ojos ni un solo instante. La coordinada acción finaliza por el momento.
Las bridas hacen su trabajo, mi tronco inferior está inmovilizado en su totalidad y el superior parcialmente, excepto mi cabeza.
El humo se disipa. Intento averiguar quiénes son, pero no se distingue ninguna identificación en su negro uniforme, van completamente tapados, incluso nariz y ojos.
—¿Quiénes sois? —¡Ay! —noto un escozor en el cuello.
Acaban de inyectarme algo que rápidamente hace su efecto, mis ojos parpadean varias veces hasta que son obligados a cerrarse. Me tienden en el suelo, boca abajo, y bloquean mi cuello con una férula que se prolonga por toda mi columna hasta la cintura, cerrándose alrededor de ella. Entre sueños, percibo cómo me voltean y me introducen en una especie de bolsa acolchada.
Son profesionales, no parece que vaya a morir.
Hablan, no les entiendo.

BÚSQUEDA

Todos los paneles holográficos de la ciudad hablan del cracker, incluso los publicitarios. Informan sobre un activista del movimiento AmazingAction que ha logrado acceder a información gubernamental sensible y que pone en peligro la seguridad nacional, bla, bla, bla
El resto de información es un comecocos para los obedientes ciudadanos, y para los incrédulos: una recompensa de diez millones de créditos por facilitar datos que permitan la detención del activista.
—No está mal. Nunca pensé que tendría tanto valor. —Sonrío.

Es de noche y soy un blanco fácil por no respetar el toque de queda. Afortunadamente llueve. La cortina de agua se espesa y la visibilidad empieza a ser deficiente. Los protocolos de ahorro energético acentúan la oscuridad.
Es el momento de salir de mi escondite y continuar huyendo.

La Corporación sabe que la mascarada no es eterna y que la rebelión se producirá en cualquier momento. Siguen empecinados en el error y no pretenden modificar ni un solo milímetro el camino andado hacia el inevitable fin, por ello quieren recurrir a soluciones drásticas.
Nuestro mundo esta superpoblado, los recursos alimenticios y energéticos escasean y, para colmo, han nacido nuevas religiones comandadas por Mesías, apoyados por el gobierno, que aglutinan a parte de la población en guetos controlados.

Estoy empapado. Corro con todas mis fuerzas. A cada paso que doy, la fricción de la ropa con mi cuerpo provoca un ruido ensordecedor que se ahoga por la tormenta. Rozo las paredes de los edificios medio derruidos refugiándome en sus restos y sombras. Cada pocos metros me giro atrás, no veo nada. No hace falta que vigile el cielo, los drones no pueden volar en estas condiciones. Llueve intensamente en esta negra noche.

El hedor me hace caer en la cuenta de que la huida me ha llevado al antes prospero Barrio Chino; hoy, vertedero de desechos orgánicos de la ciudad.
Figuras fantasmales se arrastran por el pringoso suelo… son enfermos guareciéndose del agua entre los restos de vehículos y cascotes de edificios, cubiertos con restos de plásticos intentando aislarse del frío. Personas que han dejado de serlo para pasar a la etapa de animal asustadizo por la llegada de una muerte inevitable. Los más lúcidos, alzan su mirada hacia mí, aunque solo es curiosidad visual porque ninguno de ellos es capaz de levantarse y ni siquiera de hablar.  Desechos humanos semi inertes, fruto de las drogas que pretenden regular la superpoblación: drogas alucinógenas que te hacen sentir ser un súper hombre de energía inagotable que incluso olvida alimentarse. La píldora de la vida mejor, Bestlife, una sola dosis para convertirte en una bestia sexual, en un potente corredor, en invencible, en… el mejor. Una sola toma provoca una dependencia irreversible que precisa de su ración cada seis horas y en tres días… se produce un colapso multiorgánico y la muerte.

En el Barrio Chino, se ha realizado la experiencia piloto.
Durante dos años, el gobierno la publicitará como el recurso del pobre para conseguir la diversión del rico y… gratis. Dos años para fabricar tres mil millones de dosis, unas horas para distribuirlas y… tres días para morir.
¡No! Ya no sucederá.

¡Luces! Varios vehículos aparecen por detrás de mí. Deben actuar rápidamente y neutralizarme, si consigo escapar y revelar el secreto, La Corporación será desenmascarada y obligada a gastar enormes cantidades de créditos en recursos; en programas de re-educación y concienciación para relajar a la población a niveles que puedan manipular o la sublevación será inminente. Mi captura, juicio y posterior ejecución ha de ser inmediata. Mañana podría dar a conocer la información conseguida y ellos lo saben, la carrera es contra el reloj, si tengo éxito mi premio es seguir viviendo junto a tres mil millones de personas, si fracaso…
Estoy solo, estoy agotado, necesito descansar, dejar de huir…
Ese hotel abandonado será mi refugio por unas horas.

INTERROGATORIO

Una potente luz daña mis retinas a pesar de tener los ojos cerrados. Se oye una voz cercana, que poco a poco se hace entendible.
—Sr.  O’ Yama, sabemos que está despierto. No puede abrir los ojos ni moverse y, le aconsejo que no se esfuerce en hacerlo, solo conseguirá dolor y éste será más intenso cuanto más empeño ponga en no estarse quieto. —La voz retumba dentro de mi cráneo.
¡Joder! Mi agitación provoca un aplastamiento en mi cabeza amenazando con hacerla estallar… intento calmarme e inmediatamente la presión craneal cede.
Vuelve la Voz
—Eso está mejor. Está inmovilizado, acostado en una camilla y conectado a varios equipos que monitorizan todo lo que sucede en su cuerpo manteniendo sus constantes vitales en estado óptimo… usted decidirá por cuánto tiempo sufrirá esta situación.
La lucidez vuelve despacio y mi mente recupera parte de sus facultades. La persona que habla ha empleado plural por lo que no debe encontrase solo. Desconozco quiénes son y que pretenden, pero se han equivocado de persona. Me han llamado por un nombre con el que no me identifico, aunque me parece familiar.
—Están cometiendo un error… yo no soy esa persona…
La Voz me interrumpe
—Señor O’ Yama, no insulte a nuestra inteligencia. Disponemos de los resultados de los identificadores de compatibilidad, dactilares y oculares, no nos trate como…
Otro individuo interrumpe la conversación.
—Doctor, los sensores advierten que dice la verdad.
—¡Compruébelo! Es totalmente imposible. —La Voz es más autoritaria, si cabe.
Tras unos extraños ruidos y sus posteriores silencios, el subordinado vuelve a hablar.
—Doctor, lo he comprobado tres veces. El software y el hardware están funcionando correctamente. —Comenta el individuo muy agitado
—¿No es… O’ Yama?. —La Voz pierde energía.
—Eso no lo sé, lo que si tengo certeza es que ni siquiera está intentando mentir. —Dice el subordinado.
Durante unos instantes no se oye ningún sonido, aunque percibo una cercana respiración agitada y ruidosa. Parece que nadie se mueve esperando que la Voz desarrolle algún plan.
—Señor O’ Yama, está siendo muy hábil y hay que serlo para poder engañar a nuestros aparatos. Desconozco como lo ha conseguido, pero es cuestión de tiempo que nos diga la verdad. Vamos a seguir su juego durante unos minutos más, ¿quién es usted? —la Voz ya no suena tan segura y firme.
Aunque signifique el final de mi vida no puedo contestar otra cosa.
—No… no lo sé.
—Doctor, no hay engaño posible, sus vibraciones mentales dan una lectura concluyente, no miente. —Vuelve a la carga el subordinado.
—¡No puede ser!, sin recuperar la información sustraída y su confesión o la certeza de que miente, no podrá ser ejecutado, es la ley… ha de ser una trampa.
Silencio, este más prolongado.
Probablemente han transcurrido diez minutos cuando se percibe la apertura de una puerta corredera y una tercera persona habla:
—Doctor, el sedante ha dañado las neuronas del lóbulo temporal que están relacionadas con la memoria.
—¿Recuperable? —dice La Voz.
—Irreversible. —Afirma la tercera persona.
La Voz piensa unos instantes.
—¡Mierda, tendremos que soltarle! No podemos justificar por más tiempo su detención. Todo ha sido grabado y está en conocimiento de la población… Les hemos informado de que era el cracker que buscábamos…
—Doctor, aunque sea O’ Yama, los daños en su cerebro son definitivos, no podrá recordar jamás. La información debió memorizarla en la parte dañada y ahora ha desaparecido, no la tiene, ni la tendrá… Nada ni nadie nos impide ejecutar el plan, la fase uno puede comenzar según lo previsto. —Insiste la tercera persona.
Transcurridos unos breves instantes, La Voz, ligeramente más pausada añade:
—Reintégrenlo a la habitación donde lo encontraron y emitan una locución en el Canal Estatal comunicando que hemos recuperado la información sensible que ponía en riesgo la seguridad nacional gracias al arrepentimiento, no forzado, del señor O’ Yama, que ha colaborado voluntariamente y que por ello queda en libertad sin cargos. No olviden pedir disculpas por los problemas causados en el Barrio Chino. La Corporación se hará cargo de todos los desperfectos. La locución ha de terminar diciendo que trabajamos para la seguridad y tranquilidad de todos los ciudadanos.

La conversación se ha desarrollado en mi presencia e intento no sufrir más daños controlando mi agitación, ya tengo suficiente con el que se ha producido en mi cabeza.
Mis pensamientos se ven interrumpidos por un escozor familiar… me han vuelto a sedar. Dicen que cuando despierte no recordaré nada.
Extraña paradoja sin resolución, ellos no saben quién soy y yo tampoco… pero sé lo que soy y afortunadamente ellos no han podido reprogramarme.

PRELUDIO

Reunión en una sala secreta del núcleo de la Corporación de La Unión de Mandatarios de los Países Occidentales del Planeta. La reunión se desarrolla con personal presente y otros mediante hologramas en tiempo real.

Toma la palabra el mandatario franco-alemán.
—Estimados señores y señoras, les presento al doctor Josef Mengele.

El doctor Mengele enumera los resultados positivos de las pruebas realizadas mediante una droga que potencia las facultades físicas y mentales provocando prontas resoluciones (las más adecuadas) a problemas que se encuentran las personas tratadas en situaciones de stress en el campo de batalla.
A punto de terminar, el doctor Mengele, en un tono de voz más grave destaca:

—No tenemos resuelto los problemas que se derivan de los efectos secundarios: La dependencia. Una sola toma es suficiente para crear una potente dependencia del medicamento y la ingesta, por más de tres días, provoca el síndrome de disfunción multiorgánica con el resultado de muerte. —el murmullo entre los asistentes se hace presente, el doctor continúa con su exposición. —Los soldados sobrevivirán tres intensos y productivos días, misiones superiores a tres días precisarán de personal para cobertura de sustitución.  

Los mandatarios debaten sobre la droga y su aplicación militar.

Acuerdan, de forma unánime, que la reunión nunca se produjo y la droga nunca existió.

jueves, 24 de diciembre de 2015

ÉBOLA (Distopía)





Búsqueda: Ébola+Europa

Resultados:
Virus del ébola/El Español (Archivo)
Elespanol.com/ebola
5 oct. 2014

Ébola/Europa News (Archivo)
www.europanews.info/virusmortal
12 nov. 2014

‘Habrá casos aislados de ébola en Europa’ (Archivo)
RTVSpain.es/DanielLacroix
31 dic. 2014
‘Cronología de la primera infección por ébola en territorio español’ (Archivo)
www.mundospain.com/auxiliarenfermería
22 oct. 2015
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‘Cronología de la primera infección por ébola en territorio español’ (Archivo) www.mundospain.com/auxiliarenfermería
22 oct. 2015

T.R.V., la auxiliar de enfermería contagiada por el virus del ébola, fue dada de alta el miércoles 5 de noviembre de 2014.

A continuación se detalla el recorrido de su infección y convalecencia en el año 2014:

7 de agosto. El misionero español, M.P.P., es trasladado a España desde Liberia.

12 de agosto. El religioso de 75 años infectado por ébola muere, convirtiéndose en el primer fallecido por el virus en Europa. La auxiliar de enfermería T.R.V., le atendió.

21 de septiembre. Otro misionero, M.G.V., es repatriado desde Sierra Leona.

22 de septiembre: M.G.V., es ingresado en el hospital Carlos III. La auxiliar T.R.V., entró en una ocasión a la habitación del misionero.

25 de septiembre. Fallece M.G.V., a los 70 años. T.R.V., entra en la habitación y maneja material contaminado. En esta ocasión, según reconoció días después, se roza la cara con un guante al retirarse el traje de seguridad.

27 de septiembre. T.R.V., termina su turno y se marcha de vacaciones. Recibe las instrucciones y los protocolos que debe seguir. Uno de ellos indica que debe tomarse la temperatura dos veces al día. En este mismo día se presenta a las oposiciones a Auxiliar de Enfermería en la Universidad Complutense de Madrid.

30 de septiembre. La enfermera empieza a tener fiebre. Llama al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del hospital Carlos III, pero al no llegar a superar los 38,6 grados le dicen que tome precauciones y que siga controlándose la temperatura. Más tarde, la auxiliar acude a un centro de salud de Alcorcón, pero no se identifica como una de las personas que atendió a los misioneros. Le diagnostican gripe y le recetan paracetamol. Un poco más tranquila y antes de volver a su casa, pasa por una peluquería.

2 de octubre. Vuelve a llamar por teléfono al hospital Carlos III siguiendo las instrucciones que le fueron facilitadas por el facultativo especialista de riesgos laborales, e informa de que tiene fiebre de 38 grados. A partir de ese momento, la sanidad madrileña se pone en contacto con ella dos veces al día para que informe de la fiebre que tiene.

3 de octubre. Su temperatura ha bajado hasta los 36 grados, sin haber consumido ninguna medicación, y niega cualquier incidencia con la protección personal y contacto con fluidos del paciente.

6 de octubre. A las 4 de la mañana, T.R.V., llama al sistema de alerta de salud pública con los siguientes síntomas: fiebre de 37,3 grados y tos, además de astenia (cansancio) y mialgias (dolores musculares), y desde Salud Pública adoptan la decisión de trasladar un equipo del SUMMA 112 a su domicilio, desde donde es trasladada a Urgencias del Hospital Fundación de Alcorcón. Allí le realizan una primera prueba del ébola con resultado positivo. Una segunda prueba confirma el primer positivo por ébola, fuera de África, en el mundo. Es trasladada desde Alcorcón hasta el Hospital Carlos III de Madrid y es ingresada en la sexta planta.

7 de octubre. Comienzan a tratarla con suero de la hermana P.C.B., la monja que padeció la enfermedad en agosto. El marido de T.R.V., permanece aislado en el mismo hospital. Medio centenar de personas permanecen bajo vigilancia por precaución.

8 de octubre. El doctor Germán Gómez, uno de los médicos que atiende a T.R.V., señala que la paciente ha reconocido que pudo infectarse al tocarse la cara con los guantes al quitarse el traje de protección. La evolución de T.R.V., ofrece una ligera mejoría. El consejero de Sanidad de Madrid responsabiliza a la auxiliar de contagiarse por imprudente.

9 de octubre. La casa de la auxiliar y la sala del Hospital de Alcorcón, dónde fue atendida, son descontaminadas. El estado de la enferma empeora y es crítico.

10 de octubre: La paciente permanece estable dentro de la gravedad y los catorce médicos que la atienden deciden iniciar un nuevo tratamiento.

11 de octubre. T.R.V., comienza a ser tratada con un nuevo fármaco antiviral, ZMAb (componente usado para el experimental ZMapp) y se informa que está consciente y habla con los sanitarios que la atienden. No tiene fiebre, según declaraciones del hermano. Fuentes sanitarias destacan que está bajando la carga viral en sangre y su cuerpo ha generado anticuerpos.

12 de octubre: Continúa la evolución en apariencia positiva, de T.R.V.

13 de octubre. El director del Hospital Carlos III se muestra “esperanzado dentro de la prudencia" sobre el estado de la enfermera.

15 de octubre. T.R.V., supera los quince días de enfermedad, que los médicos consideraban "clave". Aunque su situación es grave, los médicos dicen que "ya han pasado los días más críticos".

16 de octubre. Fernando Manzano, portavoz del comité especial del ébola, asegura que la carga viral de T.R.V., es "muy baja" y dice que la paciente "parece que está empezando a controlar la infección".

17 de octubre. El jefe de Virología del Instituto de Salud Carlos III se atreve a decir que Teresa "está yendo hacia la curación" desde el punto de vista virológico.

18 de octubre. T.R.V.,  dice no recordar que se tocara con un guante. Sus familiares aseguran que está mucho mejor, "contenta", que da pequeños paseos por la habitación, come sólidos y pasa ratos sin la mascarilla de oxígeno.

19 de octubre. A T.R.V.,  se le efectúa un análisis que arroja un resultado negativo en ébola, con cero carga viral. Aun así, se requiere una segunda prueba de confirmación, pasadas 24 ó 48 horas.

21 de octubre. El nuevo test da negativo.

22 de octubre. El doctor Arrimadas asegura que hasta que se no confirme la ausencia de ébola en el resto de sus fluidos corporales, la enfermera permanecerá en aislamiento.

23 de octubre. Cinco de los quince contactos de T.R.V., que permanecían en observación en el Hospital Carlos III de Madrid, son dados de alta.

27 de octubre. J.L.L., el marido de la auxiliar, abandona el Carlos III tras cumplir la cuarentena establecida por el protocolo al determinar que se encuentra libre de ébola. Además de J.L.L., todos los contactos de alto riesgo de la enfermera, que permanecían ingresados en observación abandonan el centro al haber superado el periodo de incubación del virus sin ningún síntoma. Ese mismo día, el marido de T.R.V.,  da una rueda de prensa en la que critica la gestión de la crisis del ébola en España: "Es una historia plagada de errores y falta de control político".

29 de octubre. Médicos Mundi cree que el aislamiento de T.R.V., en el Carlos III después de que se haya confirmado que no tiene virus del ébola en sangre es una medida "extrema e innecesaria".

1 de noviembre. T.R.V., sale del aislamiento después de que los últimos análisis realizados confirman que en sus fluidos corporales no quedan restos de ébola. Es trasladada de la sexta a la quinta planta, donde seguirá en observación rutinaria. Puede recibir visitas de sus familiares. El Hospital hace públicas dos imágenes de T.R.V., tras salir del aislamiento: junto a su marido, los profesionales sanitarios que la atendieron en su convalecencia y otros compañeros del hospital.

5 de noviembre. El equipo que atendió a T.R.V.,  anuncia el alta médica de la paciente. La auxiliar comparece ante los medios de comunicación: "Si con mi sangre se puede curar el ébola, aquí estaré hasta quedarme seca".

2015. Prácticamente un año más tarde, T.R.V.,  vuelve a ser noticia.

9 de octubre de 2015. T.R.V.,  ingresa en Hospital Carlos III, en estado grave, presuntamente por una recaída del ébola.
Paralelamente, P.C.P.,  una enfermera escocesa de 39 años ha sido ingresada en el centro médico del Royal Free Hospital con síntomas de ébola. P.C.P., había sido dada de alta en enero de este año. El centro médico declara que sufre una "inusual complicación" relacionada con la enfermedad.

10 de octubre.  En un comunicado, el Hospital Carlos III confirmó este sábado que T.R.V., ha sido ingresada debido a una "inusual complicación tardía relacionada con su previa infección con el virus del ébola". "Será tratada en la unidad de alto nivel de aislamiento de acuerdo con las pautas nacionales establecidas", señala la nota del centro.

12 de octubre. En comparecencia, los ministros del Interior y de Sanidad, piden a la población tranquilidad ante la ínfima posibilidad de infección a otras personas. No obstante, confirman que la UME ha localizado a todos los familiares y amigos con los que ha podido tener contacto T.R.V., en los últimos meses, y los ha sometido a una vacunación experimental. Hasta el momento, ninguna de las personas relacionadas ha dado positivo en los test de ébola.

16 de octubre. El estado de T.R.V., empeora y se teme por su vida. P.C.P., la enfermera escocesa entra en coma irreversible. Aparecen nuevos posibles casos en Escocia, Inglaterra, Irlanda y Portugal.

17 de octubre. ¡Aparecen dos nuevos casos de ébola en España! Ninguna de las dos personas ha viajado a África. Una de las dos mujeres parece haber tenido contacto con T.R.V.,   en un viaje en el AVE, Madrid – Barcelona.
¡Última hora! Confirmado, una de las afectadas se relacionó con T.R.V.,  en un viaje a Barcelona en el AVE. Aparecen tres nuevos casos, en Madrid, Barcelona y Valencia. Francia y Alemania detectan otros dos posibles casos.

18 de octubre. El gobierno reconoce su preocupación por el brote del virus y dice trabajar para controlarlo… aunque no dice cómo. Ciento cincuenta personas, entre Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla, Valencia y La Coruña ingresan en centros médicos con claros síntomas de la enfermedad.

19 de octubre. Se confirman cuarenta y nueve positivos de ébola en España. Los dos casos, en Francia y Alemania, también se confirman como positivos y aparecen nuevos casos sospechosos. Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Austria registran positivos en doscientas cincuenta personas.

20 de octubre.  T.R.V. y P.C.P., fallecen, prácticamente, a la misma hora. Los casos de nuevas infecciones se generalizan en toda Europa.

21 de octubre. El caos se adueña de la calle. No solo en España, varias ciudades europeas sufren el pánico de la población. La enfermedad es confirmada en el 80% del territorio CEE. Algunos científicos declaran que la pandemia ya ha llegado. El eminente epidemiólogo, Daniel Delacroix declara en la TV5 francesa, “esto es imparable,  Europa está condenada, los creyentes que recen a su Dios y el resto que aprendan”.

22 de octubre. El ejército español declara el toque de queda a partir de las 15 horas de hoy, sine die. Lo mismo se produce en todos los países infectados. Se cierran las fronteras. Que Dios se apiade de nosotros.


—Hola hijo, ¿qué estás estudiando?
—Hola papá. Estoy haciendo un trabajo sobre las enfermedades graves y las pandemias.

El niño muestra a su padre la copia de un periódico del año 2015 publicado en España, en la vieja y deshabitada Tierra.

Nota del autor: El presente relato solo pretende ser una distopía basada en algunos acontecimientos reales.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El Puente. Autor Vicente Hernandiz López. Accesit II Concurso Relatos Cortos. Ciencia Ficción



El bosque que había frente a la maltrecha granja, en la que Gregor vivía, era frondoso pero con escasa caza. Los cultivos que iniciaba, en el terreno circundante a la casa, tampoco llegaban a cubrir parte de las necesidades alimentarias que precisaba; pero no había más. En los diseminados núcleos de población las dificultades todavía eran mayores, aunque pocos se atrevían a vivir como él lo hacía: solo, y a más de 20 millas del poblado de su antiguo grupo, llamémosle, militar.
En el lateral del bosque había un puente que atravesaba un río; cauce que serpenteaba por el valle y se adentraba entre la densa arboleda.
El día había amanecido nublado, y la lluvia, caso de producirse, imposibilitaría la caza y la parca recolecta de frutos silvestres. Esta circunstancia hacía determinante salir sin dilación; la despensa de Gregor estaba casi vacía y lo que había plantado todavía tardaría un par de semanas en ser comestible y poderse recoger para su almacenamiento.
Nada más adentrarse en el bosque, los gritos de una mujer le alertaron. Su entrenamiento militar no tardó en aflorar. Tomó una gruesa rama y fue directo hacia donde sonaban las voces demandando auxilio.
En escasos minutos había neutralizado a los dos asaltantes.
La joven atacada, de poco más de veinte años, lo miró y, medio sentada como estaba, retrocedió.
—¡Era preciso matarlos! —exclamó ella con lágrimas en los ojos y furor en su mirada.
—Desde luego. Eran merodeadores —concluyó Gregor.
—Y eso le da derecho a matar.
—Después de haberla violado y, cuanto menos, esclavizado, hubieran acechado la casa esperando sorprenderme —matizó, tratando de razonar.
—¡No me toque! Y guarde sus excusas para el “sheriff”.
—¿Qué…? —preguntó Gregor, casi exclamando y con asombro —. Sé, por mis padres, que antes del holocausto era quien guardaba el orden, pero de eso hace más de cincuenta años. Ya no hay “sheriff” —concluyó.
—¿Qué holocausto…? ¿De qué habla? Yo vivo al otro lado del puente, estamos en “Iowa” y en Estados Unidos no ha habido ningún holocausto —explicó la joven con indignación—. Llamaré al “sheriff” desde mi casa y él se encargará de todo.
Gregor se limitó a mirarla con indiferencia. Como ella, no entendía nada, pero calló y la siguió.
La joven, nada más cruzar el puente se quedó parada, cayó de rodillas y rompió a llorar.
—¡Está destrozada, Dios mío, está destrozada! —musitó entre lágrimas y sollozos—. ¿Qué ha pasado? Son las tierras de mis padres, pero no las conozco. Está todo destartalado y mortecino. Allí teníamos vacas, y en esa zona un cercado con aves de corral —dijo, señalando.
—No entiendo nada, señorita, ahí sólo vivo yo, y el entorno lleva muchos años en las mismas condiciones —dijo Gregor, refiriéndose a la desvencijada casa que había frente a ellos—. Y el lugar más cercano dónde se administra la ley está a muchas millas de aquí —comentó con gran condescendencia—. Si no sabe a dónde ir, tiene mi casa a su disposición —se ofreció—. La patrulla de rurales pasará en dos o tres días. Puede explicarles lo que ha ocurrido. Pero debo indicarle que, a quien se le atrapa saqueando o violando, es colgado de inmediato. No hay cárceles como antaño. La sociedad de antes ya no existe; aunque yo no la he conocido, nací después de la guerra nuclear.
—¿Qué guerra? ¡Nunca ha habido una guerra de ese tipo! —expuso, levantando la voz.
 —En 1962, la Unión Soviética instaló armas nucleares en Cuba. El presidente Kennedy trató de evitarlo pero algo debió de fallar. Una mañana de octubre, los misiles nucleares volaron en todas las direcciones. Mis padres nunca lograron narrarme con detalle el horror que se produjo. Siempre que lo recordaban rompían a llorar —explicó Gregor, manteniendo su aparente calma. Tenía la convicción de que a la joven le ocurría algo, pero no sabía el qué.
—Es cierto que se instalaron misiles en Cuba, pero Kennedy presionó para que se desmantelaran —indicó la joven, corrigiendo la afirmación de su interlocutor—. ¿Tiene un móvil? —preguntó, aunque, más bien, era una demanda.
—¿Un qué?
—Un teléfono móvil —volvió a solicitar—, o uno fijo; llamaré a las autoridades —recalcó. 
—Está claro que le ha sucedido algo, pero si no se adviene a razones será imposible que le ayude. Debo de cazar algo antes de que llueva. Puede estar cayendo agua durante dos o tres días y no tengo comida para tanto. Si quiere puede acompañarme, regresaremos al anochecer; es peligroso que se quede sola, y de mi no debe temer —trató de explicar Gregor, señalando hacía el bosque—. Y Kennedy murió en el primer ataque. Washington quedó devastada.
—¿Qué está pasando? Dígame, ¿qué está pasando? —repitió, enjugándose las lágrimas —. ¿En qué año estamos? —preguntó, tratando de centrarse.
—Creo que en el 2015. No estoy muy seguro. ¿Por qué lo pregunta?
—He tenido un terrible presentimiento —dijo ella, aparentando serenarse—. Cruzando el puente atravesé una ligera neblina. Pensé que era fruto de la mañana, pero al ir saliendo de ella me sobrevino un escalofrío, tuve una extraña sensación, algo así como si no estuviera donde debiera estar.
—¿Y qué tiene eso que ver con su pregunta?
—La historia ha cambiado. De donde vengo no ha habido guerras nucleares, y a Kennedy lo mataron en Dallas; era noviembre del 63.

Después de este último comentario ambos intercambiaron aspectos de sus respectivas realidades. Gregor era quien más le costaba digerir lo que ella le proponía como realidad vivida; nunca había oído hablar de ciencia ficción o de líneas temporales alternativas. Keira —nombre de la joven— tampoco entendía qué había ocurrido, pero formulaba hipótesis y comenzaba a tener claro que estaba viviendo en un entorno en el que la historia se había reescrito en octubre del 62.

Transcurridos varios meses, acercándose todas las mañanas al puente esperando ver de nuevo la niebla, todo seguía igual. Keira había encontrado en Gregor comprensión, cariño y un refugio, algo muy preciso para acomodarse a su nueva realidad.
Gregor, sin apenas percatarse, fue cerrando en trono a ella un vínculo de amor que no deseaba que surgiera. No quería atarse, ni padecer lo que sus padres tuvieron que sufrir. El entorno en el que vivía era duro y peligroso.

Dos años después, Gregor, al saber que ella se había quedado embarazada, tomó la decisión, sin apelación alguna, de ir a vivir al núcleo urbano donde se impartía la ley y era la sede da las patrullas de rurales; sus antiguos compañeros. Temía que Keira pudiera ser atacada cuando él salía a cazar; y, sobre todo, por el riesgo que el parto suponía. Donde se dirigían había parteras.
La mañana que iniciaron la marcha, nada más encarar el puente, una fina niebla los envolvió. Gregor notó como si la mano de Keira se desvaneciera de entre las suyas, y al llegar al otro lado del puente, y salir de la niebla, Keira ya no estaba; había desaparecido.


 Gregor jamás dejó, cada mañana, de acercarse al puente. Nunca perdió la esperanza de volver a notar de nuevo esa extraña niebla, y, saliendo de ella, ver como su amada tornaba a su lado.

domingo, 8 de noviembre de 2015

IMPERIO Autor: Luís Antonio Santana Gamaza. Ganador del II Concurso de Relatos Cortos Ciencia Ficción. Ucronía




“Las consecuencias de adherirse demasiado estrechamente a un pasado inventado o distorsionado pueden llevar con facilidad al desastre“.
John Elliot

“Un solo hombre puede cambiar el destino de la humanidad”. Lema de “El Ángel exterminador” atribuida a los anarquistas. 

 Si lee esto y las cosas no son como las cuento es posible que usted no exista.
Podría seguir viajando de una Sincronía a otra y no morir nunca  pero me quedé en esta. Supongo que O´Conor tuvo mucho que ver. Él es nativo; un irlandés de pura sangre nacido y criado en este Instante y por tanto el traslado es inviable. Lo reclutaron al mismo tiempo que yo arribé, nos emparejaron en los habituales grupos de trabajo: dirección  y ejecución; puedo afirmar que es el mejor ejecutor que he conocido, también el mejor amante. No podría desprenderme del viejo irlandés nunca.
 Algunos compañeros entrañables dejaran de estar en mi cabeza pronto: Lázaro en Jerusalén, Dari en escocia o mi mentor Petrónio en Bizancio: su cuerpo descansará por siempre a los pies de Santa Sofía victima del Ángel.
Los recuerdos de todos ellos se borraran en mi cerebro de manera difusa, una mañana despertaré en brazos de O´conor y ya no significaran nada para mi. Tan solo la causa, eso nunca se olvida.
 Una vez oí que el imperio se descompuso. Contaron, en aquel remoto lugar perdido en un futuro incierto, que todo empezó cuando José I de España murió exiliado en los estados del Norte de la Unión Norteamericana, el pobre José no fue aceptado por los españoles, triste y melancólico terminó sus días en aquellas tierras como un extraño hacendado, un francés curioso y nuestra graciosa majestad doña Zenaïde Laetitia Julie Bonaparte no pasó de ser una joven exótica casadera de algún político de Washington, con el tiempo los Estados del Sur, La Comunión Real,  iniciaron una guerra sin Rey  por que Fernando VII hacía mucho que descansaba en los infiernos y sus descendientes gobernaron España hacia el desastre…¿ocurrió? Tal vez sea un sueño de Arquitecto, un error en la matriz de la Sincronía puesto que lo recuerdo, a efectos prácticos no solo no me interesa, tampoco ha existido ni lo hará; seríamos poco eficaces entonces.
Recibía las consignas y las cumplía, eso era antes, ahora no, O´conor y yo trabajamos por libre, parece que no les importa.
El Ángel Exterminador nos seguía muy de cerca, el legado del Santo Oficio y su brazo sicario, esto es,  traducido, las fuerzas ocultas que mueven el otro lado del mundo. Sabedores de la Sincronía y cuyos designios desconocemos, es el enemigo, es el mal, no necesitamos saber más. El mundo se nos quedaba pequeño cuando recibimos una consigna que nos envió al Sur de Europa.
“El Imperio es grande, Europa vieja, Sevilla inmutable”
La Capital administrativa del Reinado Universal  se desgastaba en perpetua decadencia como antes de marcharme. Las cafeterías cerraban muy tarde y las calles bullían de gentes de un lado a otro de la Sierpes engalanada a sus flancos con banderas imperiales con motivo de la Exposición Universal. Criollos bravucones se pavoneaban vestidos de lino blanco y lazo al cuello, la cartera rebosante y una escasa vergüenza ante el paso de una dama sin compañía. Tenía la cabeza demasiado atorada de responsabilidades como para preocuparme por eso.
 La policía patrullaba a caballo, los niños acariciaban  las bestias bajo la mirada paternalista de los agentes, algunas palomas buscaban un hueco que las protegiera del calor, los mayores se asomaban a las puertas de las tabernas con los vasos de vino en la mano, un regreso al pasado, la ciudad donde se administra la economía de un imperio allá donde  no se pone el sol se mantenía congelada en el siglo pasado y a todos les parecía bien. En poco tiempo la pujante Buenos aires le tomará el relevo y esta ciudad quedará como santuario de una gloria pasada. La Avenida Bonaparte es un embudo donde confluyen carruajes y vehículos de locomoción ligera, el tranvía es un toro de acero que todos esquivan, el calor es insoportable, abro el parasol, ridículo pero útil, con la cara tapada entre encajes me abro paso hasta llegar a la catedral y su imponente torre. Después de tanto y aún sabiendo su verdadera historia me sigue encogiendo el corazón.
 La casa de Indias es un venerable museo, antigua lonja de pescaderos, estudio de pintura de Murillo, cerebro de todo lo que se marchó, administrador de lo que vino, más parecido a un templo que a otra cosa. Un pequeño jardín a la entrada hace de recepción natural. Flanqueado por estatuas de mastines, leones y águilas imperiales se encontraba el hombre sentado en un banco de mármol.
-¿Sorprendida?- el Gobernador de Cuba es alto, una abultada cabeza tolteca o más bien vasca tocada con  bombín, gafas minúsculas apoyadas en una nariz ganchuda, piel de cobre en sus manos y bastón de nácar. Un hombre atractivo, rebosante de carisma…un rebelde.
-No mucho más que usted gobernador al tener una mujer delante.
- Querida dama es cierto que esperaba a un caballero pero no me juzgue de esa manera fugaz, soy un hombre de mente abierta, un liberal como llaman por acá.
Tomé asiento y hablamos de lo que teníamos que hablar.
- De la Cierva,- hizo hincapié en el apellido como si mi presencia no significara nada tan solo mis antepasados, ficticios por otra parte.
Se gana la vida como doble agente desde siempre, es muy consecuente que si la corte llega a enterarse se verá en un pelotón de fusilamiento y aún así decide seguir en esta tierra de nadie ¿le compensa el dinero que ganará en esta operación? O puede que sea una amante del riesgo, como del opio ¿no es más cierto? Algo de lo cual no pude prescindir.
El ruido de los carruajes por entre la calle empedrada nos hizo callar, los visitantes de camino a la Gran Exposición Iberoamericana corrieron para agolparse a las puertas del Hotel Regina, a pocos metros la guardia Real formaba una barrera infranqueable. Inicié la negociación no disponía de mucho tiempo.
-Tengo un nombre que me vuela en la cabeza. El nombre de un buque de guerra.
-¿Qué quiere saber?, ¿Qué gana usted en todo esto?
-Se prepara una atentado por parte de los Norte americanos, quieren achacar el incidente a la Corona. Queremos saber cuando para poder evitarlo. No gano nada excelencia, queremos evitar muertes innecesarias, una guerra fraticida.
-Lo que quieren evitar es la pérdida de las posesiones en ultramar, las colonias. ¿Es consciente con quien habla? Se le ocurre proponerme eso a mí, un rebelde.
-Nos estamos haciendo demasiadas preguntas y no concretamos. De todas las maneras le haré la última y definitiva ¿que clase de amo prefiere que le azote con el látigo? Los norte americanos no se marcharan, me consta, quieren la isla para ellos.
-Igual que ustedes.
Mientras hablo con este hombre soy capaz de dividir mis pensamientos. Si él no acepta es fácil imaginar como se desarrollaran los hechos. Estoy entrenada para tal fin. La Unión Norteamericana está controlada por el Ángel Exterminador, se harán con la isla, estando el Imperio debilitado por las guerras euroasiáticas le costara iniciar una nueva batalla en el pacifico y si es así la perderá. En pocos lustros el Imperio se desangrará con el apoyo de las provincias americanas envueltas en un falso tufo de libertad para convertirse en estados vasallos. Incluso si el gobernador acepta la amenaza seguirá siendo viable por eso necesitamos establecer contacto con la Royal Commnunion, pero esa es otra historia, para la que se tendrán que mover tantos hilos que se me pierde en la cabeza, imaginar un matrimonio Borbón / Bonaparte me causa vértigo.
-¡Maldita sea no lo entiende! Ya la tenemos ¡es parte del Imperio! Luchen por  sus libertades, es lo que deseamos. ¡Me dedico a eso por todos los demonios!
Señor usted no sabe como se mueven los hilos. Somos peones de intereses muy elevados que casi desconocemos, esta es una guerra secreta, el mundo se divide en dos bandos y tiene que tomar partido por el bando adecuado.
-Que patrañas me esta contando. Creí que intercambiaría información con una confidente no con una desequilibrada.
- Si acepta obtendrá más detalles y dejará de pensar que esto es una fantasía.
- Una organización libre ¿Cómo de libre? ¿Acaso no son súbditos de la corona? ¿De los Británicos o de los Eslavos? Siempre hay un jefe señora.
-Mire allí. Justo en las puertas del Hotel Regina donde se arremolina la multitud para ver al Rey, en la balaustrada hay un hombre vestido a la inglesa.- le hice una señal a O´Conor, este abrió el gabán  para mostrar el arma, desconocida para todo el mundo salvo por la organización: disponía de mira, recarga automática y un silenciador, pese a lo extraño de la misma el gobernador no pudo obviar de lo que se trataba. O´Conor apuntó justo cuando el Rey saludaba al salir. Un trozo de piedra salió disparado de la balaustrada del portal a escasos centímetros de la cabeza del monarca, nadie se percató de lo sucedido salvo nosotros y por supuesto O´Conor que sonreía tras las gafas ahumadas. Este truco del arma fuera de tiempo nunca falla. El gobernador se encontraba rendido a mis pies.
-Si les cuento lo que sé me mataran. Los peones no les sirven una vez sacrificados.
-Pero usted, Gobernador, no es un peón cualquiera y su hijo menos aún.-.El rostro de aquel hombre quedó transfigurado en una mascara horrible.
-¿Qué ocurre con mi hijo? El está fuera de cualquier trama política, de las guerras, de todo esto.
-¿Pretende engañarme? Lo entiendo ¿Qué no haría un padre por su hijo? Él  controla la insurgencias de las provincias. Es joven pero noble y su causa no es tan injusta como pueda parecernos.
Tiene que convencerlo, retornarlo al Imperio. Luchar contra los designios de los anglos y los eslavos, que también son victimas.- Recé para que el Ángel Exterminador no hubiera contactado con el joven antes que nosotros.
- No querrá.
- Sé que su propia vida poco le importa. Piense en él.
El gobernador se puso de pie dándome la espalda y en susurros se le escapó la confidencia.
- El buque se llama Maine, 15 de febrero de este mismo año, puerto de la Habana y que Dios me perdone. Con respecto al otro “asunto” no le aseguro nada.
-Le estaremos observando Gobernador.
-No puedo decir que halla sido un placer señora De la Cierva.
-No lo pretendía. Conocer la verdad no es plato de buen gusto. Por mi parte si lo ha sido señor de Bolivar. Marche con Dios.
El hombre agarró con fuerza la bola de nácar del bastón. Su cuerpo quedó enmarcado por el Arco del Postigo más allá de este un enmarañado de callejuelas se tragaban a los viandantes.
El Manila  se resigna a dejarse llevar en volandas por sus velas, deja una estela blanca de espuma tras nosotros, el malecón se deshace en el horizonte, el Caribe empieza a parecernos pacifico fuera ya de la ruta de los contrabandistas…sigo oliendo a azahar.
La Royal Communion se nos presenta extraña después del liberalismo del Imperio; un regreso a las haciendas, los caciques y la esclavitud, mansiones blancas y campos de algodón.
 La sonrisa candorosa de O´Conor se escapa bajo el ala del sombrero de copa corta mientras escribo, cada vez estoy más convencida de mi última elección. Soy mortal y de esta Sincronía, así acabaré mis días.
Salvamos al imperio otra vez y no será la última; el Ángel que mata no descansa. Nos esperan los estados del Sur y una reina por enamorar.