Translate

Visitas

martes, 21 de mayo de 2013

Leonardo II. Tempus Regit Actum – El tiempo rige el acto





El séptimo día en la vida del neonato es muy activa a su alrededor, el padre espoleado por el sueño, ha preparado una lista de candidatos a ser tutores. 
Con el poder que le otorga ser canciller y las muy buenas relaciones de las que dispone en todos los ámbitos, convoca a 90 seleccionados. Una vez realizadas las entrevistas ya dispone de los 18 elegidos, los Summus Magister, todos ellos destacados en variadas artes y oficios; pintura, escritura, gastronomía, religión, guerra y eruditos e ilustrados en distintas ciencias; matemáticas, medicina e ingeniería… Leonardo recibirá instrucción, aprenderá a leer y a escribir, y adquirirá conocimientos de aritmética en poco tiempo...

Transcurridos cinco años la situación económica de Messer Piero es caótica,  los costes para la formación de Leonardo se han descontrolado por lo que se casa con Albiera degli Amadori, una doncella de dieciséis años proveniente de una familia adinerada de Florencia. Inmediatamente surge una excelente relación entre la joven y el niño y ésta, al no tener hijos, volcará su afecto en Leonardo. Cinco años dura este periodo de cariño del que ha disfrutado Leonardo, debido a las complicaciones de un parto Albiera muere. El gran dolor que sufre el joven modifica su carácter afable convirtiéndole en esquivo y antisocial para la gente fuera de su entorno.

Aislado, por decisión propia, de todo lo que acontece a su alrededor se refugia en el desarrollo de la numerología creando complicados juegos mentales y de lógica, también comienza a camuflar mensajes cifrados en los dibujos que realiza.
Asimismo manifiesta una capacidad extraordinaria; en cualquier sitio que se proponga sea de día o de noche, cierra los ojos y en aparente estado de catalepsia su mente recepciona insólitos sueños; explosiones, objetos incandescentes, extraños aparatos indestructibles, algunos vuelan como pájaros, otros se sumergen en el mar y nadan como delfines de diferentes formas, tamaños, con una velocidad de desplazamiento jamás observada... y siempre terminan de la misma forma; una luz blanca y cegadora le impide distinguir correctamente una figura humana al fondo de una estancia y una voz le nombra con un acento extraño y desconocido. Sueños que le generan extraños placeres que reconfortan el vacío en el que se encuentra.

Un año más tarde de la desaparición de la dulce Albiera, con 11 años en la vida de Leonardo di ser Piero Da Vinci aparece una figura que será la más importante y que marcará su futuro, su abuela paterna Lucia di ser Piero di Zoso, una ceramista y gran cocinera, con profundos misterios a su alrededor.
El retorno a Florencia de este extraño personaje, no es del agrado la familia de Messer Piero, la consideran perjudicial para el desarrollo del pequeño genio por su nulo aporte a su aprendizaje y la distracción que le generan las incomprensibles historias alrededor del futuro que cuenta. 

A pesar de todos los impedimentos para evitar el contacto entre  la “mística” abuela y el joven Leonardo, este dispone de la habilidad suficiente para sortear todos los obstáculos y poder conversar con ella. Las charlas transcurren a cualquier hora del día o de la noche, el rasgo común de todas ellas es la fascinación que se produce en el joven que, acostumbrado a su superioridad intelectual, claudica ante las vivencias y consejos que la abuela le regala. 

-        Abuela, desde hace unos años tengo extraños sueños.
-         Cuéntamelos Leonardo.

-         De repente estoy rodeado de explosiones y extraña maquinaria. Aparatos fabricados por el hombre que vuelan, se sumergen en el mar, se desplazan a gran velocidad…me inquietan… ¿porqué me pasa esto?

-         Probablemente dentro de unos años,  podrás plasmarlos en tu mente y algunos en papel, aunque en nuestra época no se podrán desarrollar. Pero no te entristezcas… ese es parte de tu legado para el futuro.


Leonardo, al contrario del resto de la gente que conocía a Lucia, tomaba muy en serio las explicaciones que le daba la abuela. En la tranquilidad de su dormitorio, las desmenuzaba y tornaba a construir como los complejos puzzles que él creaba y casi nadie  resolvía.

Un año más tarde, la salud de la abuela comienza a preocupar a Leonardo, convence a varios de sus maestres para que, arriesgándose a una gran reprimenda por parte de su padre, la visiten con el fin de dictaminar que enfermedad padece y poder medicarla adecuadamente. Pero las noticias de los doctores confirman los malos presagios, la muerte ronda muy cerca y pronto se marchará.

Leonardo sabe que la última conversación esta cercana y que la que mantienen hoy puede ser el adiós definitivo de «su querida y dulce madre».

-         Caro Leonardo ha llegado el momento de contarte algo que nadie conoce. 30 días después de tu llegada al mundo aconteció un hecho singular; un milano detuvo su vuelo a la altura de donde nos encontrábamos, se cernía con su cabeza en dirección a tu cuna e inesperadamente descendió en un veloz picado, temí por ti pero a los pocos metros la caída se suavizó y con extrema lentitud acarició tu cara con su cola. La rapaz desprendía una pálida aura cuando contactó con tu frente, tu cuerpo se impregnó de ese líquido etéreo y durante unos segundos tu sueño se turbo por tu sonrisa. En ese instante comprendí que debía marchar, para volver, años más tarde, con las enseñanzas que he compartido contigo y así prepararte para ser el que serás, “el gran maestre del futuro”

-         Abuela, ¿porqué dices eso? Se que soy especial y muy inteligente, más que los adultos que me rodean pero ¿por qué soy diferente al resto de niños? Lo que a ellos les divierte a mi me aburre, sus juegos me parecen absurdos. Son torpes y lentos en los razonamientos…

-         Estimado Leonardo, dentro de muy poco desarrollaras una gran actividad en la pintura y la ingeniería. Muchas de las cosas que hagas serán brillantes, otras no las consideraras adecuadas y las romperás, algunas las dejaras por imposible, pero muchas de ellas verán la realidad en un futuro lejano, tu serás el precursor de en un futuro que podrás ver.

-         ¿Como voy a poder ver ese futuro si es tan lejano? ¿Acaso no he de morir como…  flor que se marchita lentamente?

-         Claro que si, todos hemos de morir, nuestro cuerpo es imperfecto y no es capaz de resistir el tiempo como lo hace la ciencia, el arte o la ingeniería. Lo averiguarás por ti mismo dentro de cinco decenios y un lustro.
Leonardo me queda poco tiempo y ha llegado la hora de descubrirte los cinco  elementos que no deberás olvidar ya que harán de ti el maestro de maestros y te harán perdurar en el tiempo.

Le entrega unos documentos y sus ojos se cierran con una sonrisa placentera.

-         Adiós, querida Madre.


Entre lágrimas pero con una gran paz interior, desdobla los papeles y lee:

sensazione, la agudización de los sentidos
curiosità, la insaciable búsqueda del saber y de la superación continua
dimostrazione, el aprender con la experiencia
arte/scienza, el pensamiento íntegro de la mente
connessione, el reconocimiento de las conexiones entre todas las cosas.

miércoles, 8 de mayo de 2013

ORIGEN

     

Elsa llega tarde a la cita, unas gotitas de agua aparecen en su frente y un desagradable escozor se extiende por todo su cuerpo. Se detiene frente al gran portal dispuesta a agitar el llamador pero antes observa su ropa supervisando que no aparezca ninguna marca que delate su estado. Alisa su vestido con las manos y sacude la enorme campana. En pocos segundos aparece el mayordomo con unas ridículas gafas oscuras.

- Señorita Smith, supongo. Por favor pase, el Señor le esta esperando.
- Muchas gracias. -- Casi se le escapa una sonrisa –

Al atravesar el umbral aparecen unos hermosos tapices con imágenes de caza y unos cuadros goyescos, destacando la reproducción de Saturno devorando a su hijo. Todas las ventanas que dan al exterior están cerradas. Los latidos del corazón de Elsa comienzan a desbocarse sin control empujando para salir al exterior.

El mayordomo se gira hacia ella con una mueca que pretende ser una sonrisa, ¿estará oyendo el tamborileo de su corazón? Mientras le sigue, observa la extremada delgadez de su cuerpo y la palidez de la piel, ascienden por unos escalones que se adivinan más que verse.
La semi-oscuridad y el olor a humedad la enfrían totalmente.
En el techo una enorme lámpara de ocho brazos amenaza con desprenderse a su paso y envolverlos como una gran araña que se abalanza sobre un pequeño insecto.

Llegan al último escalón que está coronado por una alfombra roja y al pisarla parece que la temperatura asciende y el olor húmedo se convierte en una particular esencia.
La ausencia de ruido es extraña… premonitoria.

Se detienen ante una puerta y el mayordomo accede a su interior.

- Señor la visita ha llegado.
- Gracias Ulrich, puedes dejarnos solos.
- Adelante Elsa, pase.
- Gracias Sr.

Dos niños están en la mesa central, dejan de escribir y el hombre se dirige hacia la mujer, con una sonrisa que no impide que los ojos de Elsa se dirijan al parche que oculta su ojo derecho.
- Llega tarde Elsa.
- Le pido disculpas Sr. Van der Ploeg…en el pueblo nadie quería traerme.
- No se preocupe Elsa, no somos muy queridos por los campesinos. Le voy a presentar a Hans y a Berta, sus alumnos. Saludar a Elsa, niños.

Los niños se han levantado e inclinado ligeramente con una expresión de extrema seriedad.

- Buenos días, Elsa. – Al unísono –
- Les dejo solos para que proceda a presentarse e iniciar la primera clase.

Tal y como termina de hablar desaparece por la puerta del fondo. Elsa siente como las miradas de los niños se clavan en su rostro y su corazón vuelve a acelerarse. Los ojos azules y luminosos, penetran en su interior.

Se arma de valor e inicia un dialogo con ellos:

- ¿Que tal niños? Como ya sabéis me llamo Elsa y seré vuestra institutriz.

No hablan solo la observan, lo que vuelve a aumentar la velocidad de sus palpitaciones. A pesar de sus desesperados intentos por disimular la incomodidad sabe que no lo consigue. Insiste en iniciar una conversación.

- ¿Por dónde queréis empezar?

Berta es la primera en hablar y, rápidamente se demuestra quién lleva la voz cantante, su carácter dominante se percibe en su mirada impertérrita y segura de si misma.

- ¿Por qué estas tan nerviosa?, no te vamos a hacer nada.
- No estoy nerviosa,... tal vez algo incomoda por ser el primer día.
- No nos mientas, si vas a ser nuestra institutriz no debes engañarnos.

Elsa abre los ojos a la vez que llena sus pulmones. La mocosa ha debido de interpretar su lenguaje corporal y ha acertado en sus conclusiones.

- Berta, no se puede juzgar a las personas por las primeras impresiones, normalmente nos equivocamos ya que carecemos de suficiente información para que sean correctas...

Berta le interrumpe e incrementa la gravedad de su rostro entornando ligeramente sus ojos.

- Nosotros sabemos cosas que otros no sabrán jamás, vemos lo que nadie ve y oímos los susurros más débiles…

Un golpe en la puerta, por donde se marchó el Sr. Van der Ploeg interrumpe la situación, se abre y aparece fugazmente una persona.

- ¿Quién es?
- Es mi mamá, dice Hans.
- Y también la mía. Añade Berta.

Elsa no puede detener el nervioso parpadeo que parece ralentizar la escena… sabe que la madre murió en el parto de los gemelos. Sin saber cómo, consigue articular una frase aparentando la mayor serenidad de la que es capaz:

- Pero, ¿ella vive aquí?
- Sí. – Otra vez coordinan la respuesta –

La expresión de sus rostros es la prueba de que no mienten. Presa de una gran incomodidad sigue preguntando:

- ¿Dónde duerme?
Esta vez es Berta la que contesta, -- en el sótano --

Involuntariamente comenzó a temblar, gotitas de agua crecen en su frente y en el cuello se forma un extraño picor. Con su mano se frota intentando mitigar la molestia, al retirarla se la mira y descubre que esta manchada de sangre, el desgarrador grito invade la estancia y sus piernas no son capaces de sostenerla.

jueves, 25 de abril de 2013

CONVERSACIONES CON UN ROBOT


Se produce una gran deflagración detrás de Joseph, el pasillo se ha hundido en el preciso instante que Joseph gira a la izquierda.
-         Sella,  ¡SELLAAAA! Grito con toda la fuerza de mis pulmones.
Lo ha conseguido por milisegundos, sigue avanzando…
-         ¡NOOOO!, Joseph, Joseph…
El monitor se ennegrece, le faltaba 1 minuto para regresar, la nave comienza el descenso del cráter. Me levanto para ir en su búsqueda y comienzo a ponerme el traje.
-     Gaby, no es necesaria tu presencia para buscar a Joseph, no hay ninguna posibilidad de supervivencia. Tu posibilidad de retorno es del 12%.
-         He de ir…
-       No te dejaré salir, mi obligación es conservarte vivo, son las últimas órdenes verbales que me dio Joseph.
Sueños premonitorios, recuerdos del pasado, que tortura… Mis ojos se inundan por la impotencia y el dolor por la perdida de Joseph. Esta será mi última misión, si sobrevivo volveré a las cavernas y renunciaré a todos mis cargos.
La situación de peligro máximo ha pasado. Por encima de nosotros, por la entrada del cráter se ha hecho la oscuridad absoluta. El descenso ha aliviado los impactos letales, la potencia decrece segundo a segundo, el sonido se ha atenuado, estamos a salvo.
-         Rob, ¿puedes analizar los daños de la nave?
-        Si, Gaby, sigo conectado a Maica. La nave se encuentra en perfecto estado, los trabajos de sellado en el pasillo anexo al puente de mando están siendo ejecutados, tiempo estimado para la finalización 15 minutos y 3 segundos. Las salas de los aerógrafos no tienen ningún daño destacable, solo la puerta de apertura y los últimos 15 metros de los carriles  de expulsión presentan daños, no son irreversibles aunque su reparación no será completa, es necesario la acción manual para completarlos. Tiempo previsto para la finalización, 48 horas, 32 minutos, 12 segundos. Nada más que merezca comentario.
-         ¿Es posible recuperar el cuerpo de Joseph? Mi voz ha temblado ligeramente y mis ojos se han enrojecido más si cabe.
-    He intentado rastrearlo pero no lo detecto. Tal vez haya sido expulsado de la nave. Imposible comprobación.
Las tareas de descenso automático están llegando a su fin. El dirigible se posa con suavidad en el fondo del cráter.
-      Rob no puedo más, voy a descansar en la cámara hiperbárica. Por favor encárgate tu de todo… bueno no hay mucho que hacer.
Mis fuerzas comienzan a flaquear y no quiero que me vea llorar.

3 horas han transcurrido y Rob está en la misma posición que lo dejé.
-         Hola Rob, ¿todo bien?
-         Si Gaby, pareces regenerado.
-         Si, estoy algo recuperado. ¿Tú no necesitas descansar… o lo que sea, nunca?
-    No, no obstante puedo simular esa necesidad en caso de precisar una convivencia con humanos que no conozcan mi origen o que no deban saber quién soy. Mi programación está realizada con los parámetros adecuados para no crear situaciones de tensión.
-         ¿El famoso complejo de Frankenstein?
-     Correcto. Aunque este tema se ha desarrollado en innumerables relatos de ciencia ficción, la rebelión de las máquinas contra la Humanidad es inviable.
-         ¿Por qué?
-         Muchos escritores y sobretodo Asimov especularon sobre ello, partiendo de la base de unas leyes que no podían ser modificadas ya que eran "formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos del cerebro" y si había intención de incumplir una de las leyes, el cerebro positrónico dejaba de funcionar produciéndose su desconexión y consiguiente “muerte”, por tanto nunca podría ocurrir una rebelión. Se utilizaba como recurso literario para crear una atmósfera de incertidumbre consiguiendo captar la atención del lector.
-      Joder eres una máquina… nunca mejor empleado. De todas formas eso es ciencia ficción, pero ¿por qué no puede ocurrir? ¿Esas formulaciones existen?
-         No existen ya que carecen de utilidad. Una rebelión, como se concibe en las novelas, es imposible e innecesaria ya que carece de objetivo, la programación de mi centro de procesado limita mis acciones.
-       Pero tu eres un… especial, quiero decir que tu estas preparado para cuestionar decisiones humanas.
-    Correcto para cuestionarlas y razonar sobre ellas, pero nunca para imponerlas, mucho menos empleando la fuerza.
-         O sea, que algo parecido a las leyes de Asimov si que tienes en tu “cerebro”.
-         No exactamente. ¿Recuerdas que no te deje salir para intentar recuperar a Joseph?
-         Claro que me acuerdo y puede haber sido una gran equivocación.
-         Yo no puedo juzgar una orden de mi programador solo obedecerla.
-         Por tanto se te puede obligar a realizar acciones que no sean correctas.
-         Si, aunque debería estar especialmente programado para ello.
-     Pero Joseph no te había programado para protegerme, tú me dijiste que tenías órdenes verbales.
-      Correcto. Mi sistema es escalable y sus órdenes activaron una forma definida de aumentar el número de algoritmos para tratar con problemas de mayor coste computacional…
-         Rob, discúlpame no entiendo nada de lo que me dices, no te molestes en explicarme lo que mi cerebro no va a comprender. Lo que si entiendo y entendí en su momento, es que la situación de riesgo la trataste con cálculos lógicos y eso me permite seguir con vida. Gracias.

viernes, 5 de abril de 2013

Reflexión y respuesta




Recobro la consciencia pensando: ¿Qué pasaría si no hubiera tiempo?

En la cama con los ojos entreabiertos, reorganizo mis ideas: parto de la base, como pensamiento objetivo, que el tiempo existe y que no es posible detenerlo (es la única forma por la que dejaría de existir), por tanto no puedo seguir por ese camino. 

Debo realizar otro planteamiento. Si el tiempo se trocea y una parte me pertenece, pensamiento subjetivo, es posible retorcer el principio. La detención momentánea del tiempo es posible (o tal vez, simplemente, retardarlo ligeramente) pero no se puede realizar esa acción sostenida en un infinito periodo ya que esa manipulación, significaría una monótona inmortalidad no evolutiva de la que carecemos los organismos que se deterioran.

Ahora lo veo más claro, la ausencia de tiempo subjetivo solo pueda llegar con la inconsciencia del individuo a la progresión de ese tiempo, es decir, de manera consciente el tiempo solo pasa cuando lo percibimos, cosa que no ocurre cuando dormimos, por contra si que lo hace en el momento que despertamos y miramos el reloj, además, en ese caso, ocurren dos fenómenos; empezamos a ser conscientes del paso del tiempo y a su vez, descubrimos que el tiempo anterior ha transcurrido velozmente sin que lo hayamos percibido a causa de nuestra ausencia.

Es curioso lo fácil que es concentrarse en una reflexión cuando no tienes otra cosa en la que ocupar tu mente. El cerebro desarrolla esa extraña capacidad de no asimilar el devenir de lo acontecido cuando este es superior a tu comprensión y todo se esconde en el rincón donde ni el recuerdo es capaz de rescatarlo.

Mis sentidos se han activado por tanto fogonazo mental y por el dolor que producen mis heridas. El blanco de la habitación penetra en mis retinas y el silencio es el dueño de la estancia pero en esta ocasión viene acompañado de dos escuderos, la paz y el sosiego, entre los tres me tranquilizan y el dolor mengua hasta su práctica desaparición.

La cadencia de mi parpadeo disminuye, mis ojos están más tiempo cerrados, la respiración va perdiendo el compás y la profundidad, mi piel se pone rígida y todos los músculos se relajan hasta el punto de que mis esfínteres no retienen nada, todo ello me genera mucha tranquilidad y me permite pensar con mayor claridad. 

Ya tengo la respuesta…

sábado, 2 de marzo de 2013

Visiones & Realidad




Desde lo más alto de la loma, enfundado en mí traje y sentado en el suelo con los codos apoyados en mis rodillas observo el horizonte humeante; amarillo y rojo vivo… ¿Qué ha sucedido?
 
Intento conectar con alguna red informática sin resultado positivo; tampoco puedo localizar ondas cerebrales humanas; utilizo los mecanismos de visión y audición sensible y… negativo, no se perciben sonidos ni movimientos que puedan atribuirse a un ser vivo… ¿Qué ha sucedido?

La ausencia de conexiones y de consumo energético no son buenas noticias pero necesito comprobar que los presagios son fundamentados por los hechos. 

Es extraño, no se observan aves ni los molestos insectos que suelen habitar en esta zona. Percibo un incremento anormal de la temperatura ambiente y una insólita ausencia de humedad… ¿Qué ha sucedido?

Demasiados inputs negativos en mis recepciones, parece que estoy solo en muchos kilómetros a la redonda. Mi cuerpo no se estremece, mi mente si, en ella se cruzan diversas ideas sobre lo acontecido y ninguna es agradable. 
Necesito certezas no especulaciones, me levanto y comienzo el descenso; me dirijo a las zonas menos humeantes donde los colores intensos ya han desaparecido.
Vuelvo a detenerme, me agacho hasta recoger un poco de tierra; extrañamente pálida y algo pringosa; huele raro, no soy capaz de identificar el olor tan particular, me recuerda al amoniaco pero mucho más penetrante. Todo el suelo esta amarillo y terroso, no hay plantas ni hierba… levanto la vista al cielo, esta enrojecido y oscuro, ni una nube. Analizo el aire… ¡no es respirable!, no es posible la vida en esta atmosfera… ¿Qué ha sucedido?

Mi vista se adapta a la oscuridad que va creando el espeso humo. Ninguna forma de vida activa mis sensores de alerta.
Si esta situación viene provocada por una guerra deberían existir cadáveres por todos lados, en el Centro Operativo de Seguimiento de Satélites trabajaban y vivían entorno a 2800 personas… tal vez pudieron ser avisados y… tal vez evacuados... o…

No dispongo de recuerdos próximos… como si hubiera estado durmiendo mucho tiempo y hubiera recuperado la consciencia de repente, sin cargar ningún rasgo de memoria reciente… no se quien soy, desconozco que debo hacer ni para que estoy aquí, ¿alguien me ha enviado?; ¿Por qué?... 

Tal vez soy un explorador, pero ¿a quién he de reportar? Mis cámaras están grabando desde que abrí los ojos, lo registran todo, pero no envían nada a ningún lugar, se almacenan en mi cerebro… 

Percibo un movimiento, me escondo entre los restos de un muro rodeado de metal y cascotes… su procedencia no puede ser humana… mi instinto sugiere que me oculte. Automáticamente se activa mi protección anti-war… parece que mi traje se comunica con mi cerebro actúa como si fuera parte de mi cuerpo. El escudo no permite la detección de mis constantes; impide la emanación de energía alguna y me protege de agresiones tipo 1.

El movimiento descubierto se ha transformado en sonido, no es humano, son máquinas… ¡SubDuers!, un escuadrón de 5 unidades, suficiente capacidad de destrucción para miles de kilómetros a la redonda… parecen buscar algo o a alguien, probablemente yo soy su objetivo.
Capto una emisión, débil, muy débil… 

-          … la destrucción ha sido efectuada, no se localizan supervivientes, no se recibe ninguna fuente de energía, seguridad 100%. Misión finalizada. Solicitamos instrucciones. Misión finalizada. Solicitamos instrucciones…

La emisión se dirige al espacio pero no estoy capacitado para captar su destino.

Lo sucedido se aproxima a mis presagios, los SubDuers son escuadrones programados para el extermino y la destrucción, normalmente monitorizados desde el exterior del planeta… es el preludio de una invasión…queda claro, los únicos habitantes del planeta son ellos… y yo… pero que hago aquí… ¿por qué sigo vivo?; ¿por qué he de presenciar esta horrible realidad?; ¿quién puede ordenar semejante barbaridad? 

Fogonazos del pasado llegan a mi mente. La situación en el planeta era de tensión pero no carente de inteligencia, una acción bélica o atisbo de ella por cualquiera de las partes, significaba el fin de la humanidad y todos lo sabían… reminiscencias sin fecha, ¿de cuando?... Voy a volverme loco… 

Mis pensamientos se evaporan al contemplar la unidad SubDuer más cercana, se detiene y se dirige a mi posición, parece haberme detectado… ¡pero no es posible, mi protección se lo impide! Se ha detenido, está emitiendo una señal… es ininteligible, hasta hace poco les entendía… ahora no, ¡me han descubierto!
De un salto me dejo ver, confiando en mi velocidad y en la torpeza de sus movimientos me dirijo hacía él, en pocos segundos he quedado fuera de su radio de alcance de destrucción y sus compañeros no van a disparar. La situación es de peligro extremo, un error en cualquiera de mis movimientos y dejaré de existir.
El SubDuer intenta capturarme con sus torpes presas, estoy muy cerca y lo está haciendo a ciegas por lo que mi ventaja todavía me permite albergar esperanzas. La batalla provoca gran cantidad de polvo y la visibilidad cada vez es menor, enciendo mis propulsores y aprovechando un movimiento de uno de sus brazos lo utilizo como catapulta, a alta velocidad y a ras de suelo intento desaparecer. He memorizado todos los accidentes del terreno… espero que no hayan cambiado en tan poco espacio de tiempo.

Las dos unidades más próximas reaccionan, se dan cuenta de mi estrategia, comienzo a recibir el calor de los impactos cercanos, necesito cambiar de posición y quedar fuera de su campo de detección, quiebro a la derecha hacia un alto y largo muro… no se si llegaré… 5 segundos, 4, 3, 2… ¡Agh! noto una abrasión muy  dolorosa, me han alcanzado… mi pierna izquierda se ha dañado… más del 40%... he conseguido llegar al muro.

No hay tiempo para pensar, no puedo volar sería presa fácil, casi no puedo correr, estoy dañado y mi velocidad será muy baja. El muro se resquebraja, los impactos son numerosos, avanzo en paralelo a los restos del muro, mi salvación aparece a modo de gran boquete en el suelo. Salto sin mirar, justo en el instante que un rayo de calor me pasa rozando la cabeza.
Al llegar al suelo, se activan los sensores de proximidad y de visión nocturna. Escucho… silencio… no me siguen, puede que me haya ganado una oportunidad, sería la primera vez que alguien escapa de un SubDuer. No obstante saben de mi existencia y me buscarán hasta la extenuación… la mía, ellos no se cansan. 

Mi tiempo se acaba y no dispongo de más crédito, ¡maldita sea!, mi aventura finaliza ya…en la pantalla aparece el mensaje final: - GAME OVER - Me quito el casco lleno de cables y miro mi puntuación… ¡Tercero!.
Fin alternativo 1. Lo puedes dejar aquí o prescindir del último párrafo y continuar.
  
2ª Parte. Oportunidad.
 
La reparación de mi pierna es imposible… la autoregeneración no funciona ante un daño tan grande, necesitaría un laboratorio. Por lo menos las heridas son cauterizadas con rapidez. La merma de mis capacidades no me permitirá escapar de otro ataque directo. 

Extraigo los planos del edificio de mi banco de datos. Mis scanners proyectan los pasillos y los posibles obstáculos. Sigo por el primero intentando descubrir una salida, delante de mí, existe un entramado de pasadizos, la correcta elección me dará una posibilidad de acceder al Campo de Lanzamiento, comunicarme con cualquier satélite y poder solicitar ayuda.

Los SubDuers  estarán analizando mis posibilidades y se dividirán en 5 puntos diferentes, su dispersión aumenta mis posibilidades de supervivencia.

Uno de ellos se quedará cubriendo el agujero por donde desaparecí y sus proximidades. 
Otro estará rastreando mis movimientos anteriores al enfrentamiento buscando localizar posibles acompañantes, naves o cualquier amenaza o modo de escape. 
El tercero debe haberse elevado, activado sus sensores de movimiento y estará escudriñando toda la zona por lo que será imposible emerger del subsuelo un solo segundo sin ser descubierto. 
El siguiente puede haberse dirigido a su Centro Operacional para proteger sus naves y equipo… siempre y cuando esté ubicado en las cercanías y el último de ellos habrá localizado un punto de comunicación con el exterior, o sea, mi destino.
Todo ello pensando que las cinco unidades son todos los enemigos… por lo menos los más cercanos.
 
Un momento… recuerdo que iban agrupados y… eso no es normal. La única posibilidad de agrupación es su regreso a su Centro Operacional en la creencia que su misión estaba finalizada.

Definitivamente, la opción más acertada es dirigirme al Campo de Lanzamiento e intentar detectar a mi enemigo para inutilizarlo rápidamente…complejo y difícil pero no imposible.
Si estoy errado en mis conjeturas mi vida se acabará. El análisis de posibilidades me da un 72’98%, la más alta con diferencia, haré caso al porcentaje que reafirma mi análisis sobre su dispersión.

La otra estadística no la tendré en cuenta... 0,83% como posibilidad de supervivencia.

Los pasillos están impolutos, la catástrofe no ha llegado aquí, no obstante ningún cuerpo aparece en mi vista. En ningún momento he visto algún elemento orgánico, ningún ser vivo…o muerto, además de utilizar armas de alto poder destructivo también habrán utilizado descomponedores orgánicos, ahora comprendo su confianza en que su misión había finalizado.

Me aproximo a mi destino y ahora… ¿que tengo que hacer? 

El dolor de mi pierna me recuerda su estado, a pesar de ello he conseguido olvidarme por un momento de ella y me ha permitido pensar con cierta lucidez. El daño va en aumento y el apoyo en el suelo es mínimo, el avance es lento, mi pierna no obedece, solo consigo arrastrarla… afortunadamente mis propulsores funcionan y dispongo de energía para 12,56 minutos… algo se me ocurrirá… confío en ello.

Los sensores no descubren amenazas próximas, aprovecho para localizar en mis archivos los esquemas de los SubDuers, he de encontrar un punto débil… muy débil, que me permita su desactivación sin poder de reacción, si lanza alguna comunicación… en pocos segundos aparecerán sus 4 compañeros.

El análisis es desalentador, su única fragilidad es la cabeza y su protección es inviolable para mí, solo una llamarada solar lo podría desconectar… se acabó estoy perdido… buscaré un escondite para dejar las imágenes de todo lo vivido en estos últimos minutos… la verdad desconozco quién podrá recibirlas pero parece que ese es el protocolo antes de ser eliminado…un momento, tal vez… si el acumulador de energía que se utiliza para los lanzamientos sigue en funcionamiento y su carga es superior al 80% proyectando su potencia hacia la posición del SubDuer su desconexión sería instantánea…la suya y lo que esté en varios kilómetros a la redonda…

Estoy en la sala de control del campo de lanzamiento. No hay energía, si enciendo los generadores auxiliares podrán detectarme… no, es imposible, según los datos extraídos de los planos estoy en el lugar más acorazado y protegido del planeta.
Generadores encendidos y operatividad completa. 

¡El nivel de carga es del 98,76%! ¡Mi oportunidad! 

Voy a programar la expulsión de la totalidad de la energía acumulada con un caudal de máxima apertura de esta forma se liberará rápidamente, la onda expansiva será enorme y la exactitud de mi puntería carecerá de importancia. Entre otras cosas no puedo predecir sus movimientos pero… si provocar que se posicione en un lugar determinado. 

No dispongo de visión exterior y no quiero arriesgarme a que me detecte a través del funcionamiento de los monitores.

En la mesa central, acciono un pulsador y aparece una maqueta tridimensional del Campo de Lanzamiento, la torre está situada en la parte más alta de la llanura, en el único punto elevado del terreno y a un kilómetro al Norte de la torre, está el bunker de observación de los lanzamientos… ese será mi objetivo, solo tendré una oportunidad ya que liberando esa energía se agotará el último cartucho… he de utilizar un señuelo para atraerlos… a los 5, en un radio no superior a los 3 kilómetros y en ese instante proyectar la deflagración en el bunker… el señuelo seré yo, no hay otro y he de confiar que el bunker aguante el impacto de la energía destructiva.

¡Programación realizada! Comienza la cuenta atrás, dispongo de 5 minutos para llegar al bunker y llamarles la atención. Tengo que salir al exterior y completamente coordinado con el disparo energético; en el momento exacto, introducirme en su interior y esperar a que la protección sea suficiente para que no me vea afectado y no sufra ninguna desconexión letal.

Estoy cerca de la superficie, aproximadamente a 903,56 metros del bunker y a unos 96,44 de la torre desde la que emanará mi salvación y su caos. Dispongo de 2 minutos. He de emerger y volar en dirección a mi destino con los propulsores a máxima potencia… 

¡YA!… estalla la esclusa exterior, salgo en ángulo de 180 grados y… ya me ha detectado, efectivamente una unidad me dispara y emite la señal de alerta 1,50 minutos.

Aparece el bunker en mi radar pero he de cambiar de rumbo, el SubDuer está situado a 100 metros de él. Cambio de rumbo, dirección Sur. 1,42 minutos.

Los impactos calóricos se acercan, el calor que desprenden afecta a mi cuerpo, su puntería es muy certera… cambio de rumbo, Oeste y me desprendo del escudo auxiliar… tal vez lo desconcierte… el escudo estalla pero el disparo proviene de la misma dirección a la que me dirijo… ¡otro SubDuer! Tengo que descender a la minima altura posible, 50 centímetros del suelo y zigzaguear hacía él… no tengo tiempo para modificar el rumbo, los disparos son más abundantes y provienen desde dos puntos distintos, el primero ya no dispara por mi cercanía a la segunda unidad. 1,15 minutos.

Paso por debajo de su cuerpo… él realiza un movimiento que no he previsto y… mi pierna tullida se desgarra totalmente quedando apresada entre sus patas traseras… la violenta amputación me provoca un dolor es insoportable, mi visión ya no es nítida, pero no puedo pararme a pensar…he de intentar no desvanecerme… sigo con el rumbo programado y la cauterización automática se produce. 1 minuto.

No recibo disparos, el segundo SubDuer se está dando la vuelta, el primero todavía no dispara y… cambio de dirección, Noreste, el bunker se aproxima… el tercer SubDuer también, no dispara y desciende a gran velocidad; su objetivo soy yo, asciendo en ángulo de 75% y con los retropropulsores a la máxima potencia reduzco la velocidad a prácticamente 0 en una maniobra dolorosa… aunque ya no siento nada…he esquivado el choque con él… pero su compañero no, tal vez estén inutilizados el tiempo necesario. 40 segundos.

 ¡No! Los otros dos Subduers están posicionados al lado del bunker…pero no disparan, estoy muy cerca de sus compañeros… se han agrupado con rapidez. He descendido pero no cambio de rumbo, sigo con mi zigzagueo.  30 segundos.

Se separan, uno se desplaza por el terreno y otro vuela… ese es el que me preocupa, el otro es torpe ante un objetivo tan cercano. Cambio de rumbo 180 grados, espero que piensen que regreso a mi agujero… en realidad mi objetivo es una antena que está a 25 metros, impactaré con mi brazo izquierdo y provocaré un cambio de sentido casi instantáneo, si sigo vivo y no me desmayo, pasaré por el flanco izquierdo del perseguidor terrestre y dispondré de 12 segundos para llegar al bunker… ¡mi brazo se ha roto! El impacto con la antena ha provocado un rápido cambio de sentido y mi enemigo está desconcertado, ya no dispone de tiempo de reacción… y yo, tal vez tampoco… 12 segundos.

El último escollo, el quinto SubDuer dispara, se ha dado cuenta de que algo planeo, desconoce lo que le espera… lo que nos espera…llegan los disparos, no respeta la distancia y su compañero recibe un impacto que lo deja inmóvil. 5 segundos.

La torre se ilumina, la hostilidad desaparece… se distrae con la torre, dos segundos que me pueden salvar. En el bunker se abre un acceso, la programación funciona y la Gran Deflagración se inicia… la compuerta se cierra y... mis ojos con ella…soy Susan Dark, aniquiladora de planetas...

sábado, 26 de enero de 2013

Leonardo antes de Leonardo



Leonardo antes de Leonardo
(Destino prefijado) 


Desde el alféizar de la ventana se deja caer, iniciando un vuelo silencioso hasta el campanario de la iglesia. Apostada tras la menor de las campanas comienza la sesión de sonidos chirriantes y estridentes dando paso a un siseo sonoro y metálico que aumenta de volumen, la lechuza disfruta de la noche histórica. 

En el cielo, la blanca princesa de la noche aparece acompañada de su corte de diminutas luces que adornan su negro manto y en las callejuelas adoquinadas, retumban los pasos presurosos que se dirigen a dar la bienvenida a un ser inmortal. 

Hoy es sábado 15 de abril de 1452 «la tercera hora de la noche», tres horas después del Ave María: las diez y media. 

Lejos del lugar, Messer Piero Fruosino di Antonio se lamenta de su mala suerte, un inoportuno viaje de la cancillería le impide llegar a tiempo para presenciar el nacimiento de su hijo. A pesar de los esfuerzos a los que somete a su cochero, la fatiga se apodera de los caballos y es necesario reponer fuerzas. Se detienen en una posada a algunas leguas de Florencia.

Tras una frugal cena, el cansancio vence a Messer Piero y un insolito sueño acontece:

“Seres humanos son engullidos por extraños aparatos metálicos, sin ofrecer resistencia. Algunos vuelan expulsando bolas ardientes de sus entrañas dirigidas a la ciudad, otros recorren el escarpado terreno velozmente a pesar de su gran volumen y otros se sumergen en el mar desarrollando desplazamientos increíbles. 

En el cielo, extrañas lonas sustentan el lento descenso de figuras humanas expulsadas de un artefacto aéreo similar a un gran tornillo y en el mar, desde naves flotantes, hombres embutidos en voluminosos trajes y con la cabeza cubierta con una gran copa de cristal se arrojan al mar. 

Desde la ciudad se observan atronadoras explosiones acompañadas de objetos incandescentes que surgen de grandes cilindros en movimiento gobernados por personas en su interior, el fuego se dirige veloz hacía las edificaciones impactando con ellas, modificando sus formas, disgregándolas y reduciéndolas en pedazos humeantes entre colores, azulados, rojos y amarillos. 

De repente aparece una gran burbuja voladora que recorre el cielo velozmente, su tamaño crece por su aproximación. Se detiene muy cerca de mí y en su interior aparecen dos siluetas humanas, una señora sonriente y su vitruviano acompañante observándome en silencio. 

El caos se desvanece, el silencio se hace presente y una potente luz invade la estancia, aparece un monje de hábito blanco murmurando una plegaria cada vez más clara: “El León creará el futuro, El León ruge mientras ardo,…”
 
En su violento retorno a la consciencia, Messer Piero recuerda y repite la última frase, “León ruge mientras ardo”, susurra la primera y última de las palabras LEON – ARDO, ¡Leonardo, mi hijo ha nacido!

José Cascales Vázquez (25/01/2013)